martes, 30 de abril de 2013

63.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR



63.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR

 El Señor viene-Vuelve, y lo hace como esta anunciado, con Gloria y Poder, en Majestad, rodeado de Ángeles, pero, no es un artista que quiera fama, aceptación, reconocimiento y ser visto, considerar Que Él Ha Resucitado, y por ello su Cuerpo Es Glorioso, así es que, al Venir-Volver, no lo vamos a ver con ojos materiales.

 Vuelve-Viene, Místico, Espiritual, Triunfante, Luminoso, Resucitado, con su Cuerpo Transfigurado por la Resurrección, algo que no puede ser captado por nuestros sentidos corporales, así es que si esperamos algo mas palpable, visible, tangible, vamos a ser engañados por el adversario y por el anticristo.

 El Señor Viene-Vuelve Luminoso como Es, Glorioso, Sutil, Ágil, las características de los Cuerpos Resucitados, celestiales, ‘la Imagen del hombre celestial’, como la llama San Pablo en su carta a los Corintios, mientras que nosotros todavía seguimos queriendo que tenga una imagen terrenal a la que somos tan afectos y apegados, por ello es que vamos  seguir esperándolo y con el templo vacío nos vamos a quedar.

 Recordar lo que dijo el Ángel en el momento de la Ascensión, “¿Por qué se quedan mirando?”, y recordar lo otro, “¿Por qué buscar entre los muertos al Que Vive?”, nos vamos a seguir decepcionando, como le pasó al anterior pueblo elegido si esperamos ver al Señor Venir-Volver solo para cumplir nuestras ideas preconcebidas y cubrir nuestras falsas expectativas.

 El Señor Pasó por el mundo haciendo la Voluntad del Padre, y para eso Vuelve, para imponer el orden y el derecho, no para hacer Su voluntad, ni la nuestra, ni la de nadie, sino para Salvarnos, Que es, reunirnos con El Padre, para conducirnos-guiarnos a que aprendamos a obedecer personalmente al Padre, para que respondamos también a Su Voluntad, y así, para que entremos en comunión con Él, para que entre Su Reino-Espíritu-Amor en nosotros y tengamos Vida Eterna.

 Tenemos que admitir que estamos verdaderamente necesitados d Él, mientras seamos orgullosos y eternos satisfechos de nosotros mismos, vamos a seguir encerrados-perdidos en nuestro mundo, dedicados como demonios a hacer ver nuestro orgullo-personalidad-imagen, y a hacernos adorar y reconocer por eso que decimos ser y de lo que estamos orgullosos y satisfechos, incluso defendiendo tal deformación abominable, verdadera desolación, falta de Amor-Vida-Verdad, contra Dios miso, rechazándolo a Él y no queriéndolo recibir verdaderamente en nuestra vida.

 No queremos admitir que necesitaos a Dios porque seguimos admirándonos a nosotros mismos, porque somos cobardes y al final, porque imitamos al adversario, ya que en el Cielo, se admiró a sí tanto que se olvidó de Dios, hundiéndose en sus delirios y volviéndose un desamorado caprichoso preocupado por él mismo y desesperado por ser adorado y tomado en cuenta, exigiéndolo como debido, dado que se convenció de ser como Dios, y que por ello, merecía ser adorado como Dios.

 Hacemos lo mismo, nos encerramos en nosotros, nos admiramos, nos convencemos-persuadimos de que somos dioses y que merecemos adoración, porque eso es lo que queremos caprichosa y miedosamente, así es que nos enterramos y perdemos en las tinieblas propias vanagloriándonos incluso de sabios y entendidos, no viendo que si no somos capaces de amar a Dios y de obedecerlo, no sabeos nada.

 Para que no nos enceremos y perdamos dentro de la propia nada devorándonos, consumiéndonos a nosotros mismos, Dios nos ha dado una Piedra de tropiezo-escándalo, ha permitido que caigamos, que nos topemos con nuestra propia limitación, que nos caiga un baldazo de agua fría y veamos que, encerrados como estamos en nuestros caprichos, no somos capaces de resolver lo mismo que hemos creado, no podemos librarnos de lo que hemos gestado, y al contrario, todo se nos vuelve en contra.

 Nuestro mundo-vida sin Dios, donde somos dioses, es asfixiante, nos ahoga y consume, nos esclaviza y destroza, y al final, esa pretendida eficiencia y perfección de la que hacemos gala para exigir adoración, no nos sirve de nada frente a los nuevos problemas que se levantan, y es el momento de admitir que nuestros ídolos, falsos dioses, son inútiles y amargos, es la hora de admitir que necesitamos verdaderamente a Dios.

 Sin embargo, cobardes y tercos, seguimos insistiendo con la mentira, que somos dioses y capaces de todo lo que queremos y nos proponemos y de que solos podemos, que podemos arreglarnos solos y seguir prescindiendo de Dios, renegando d Él, desconfiando, valiéndonos por cuenta propia. No vemos que defendemos nuestra rebeldía contra Dios, la que nos priva, separa y opone a Él, cuando tenemos una oportunidad para liberarnos de ella y volver al orden a aprender a confiar en Dios, Nuestro Padre-Creador.

 No solo Viene al mundo El Señor, Viene-Vuelve a la vida personal de cada uno, y lo hace en ese tropiezo que tenemos, en la dificultad, cuando nuestro mundo se desmorona, y no viene a darnos la razón, ni a que sigamos insistiendo en hacernos obedecer, amar, adorar, sino a que nos rindamos, venzamos el miedo, dejemos de hundirnos-dedicarnos a nosotros mismos y a nuestro orgullo, y para que comencemos una vida nueva Guiados por Él, creciendo en Amor-Verdad, en verdadera Espiritualidad.

 Considerar que los demonios no amaron a la humanidad en El Cielo, y no lo van a hacer luego, condenados en el infierno, no quisieron obedecer a la Humanidad del Señor Que Dios les Reveló en Su Hijo, por ello, por mas que finjan amar y servir a la humanidad, no lo hacen, es una trampa para colgarse, hacerse servir y adorar, para desquitarse y concretar sus caprichos, que los adoremos a ellos directa o indirectamente, mientras que se niegan ellos a obedecernos.

 El motivo de la caída de los ángeles rebeldes fue que no quisieron aceptar el Misterio de la Unión Hipostática del Verbo, es decir, la doble Naturaleza de Cristo, del Señor, como la Palabra Eterna de Dios, asumiría humanidad, sin perder Divinidad, teniendo así dos Naturalezas, Humana Perfecta y Divina Perfecta. No quisieron adorarlo al ver naturaleza inferior, la humana, y solo fue una excusa, no quisieron adorarlo ni obedecerlo simplemente porque querían ser adorados y obedecidos ellos.

 Acá podemos comprender la razón por la que muchos siguen y seguirán esperando la Segunda Venida del Señor, porque estamos ante la misma prueba para el orgullo, la misma oportunidad de negarnos a nosotros mismos, de liberarnos del engaño, auto-engaño, de ese delirio de soberbia donde decimos ser dioses y donde debemos aceptar Que Él Es Dios y que estamos necesitados de Él, dejando de buscar excusas para seguir dedicándonos egoísta y miedosamente a nosotros mismos.

 En la Primera Venida del Señor, la humanidad conoció la Humanidad del Señor, lo reconoció Dios y Hombre, pero, solo vio lo externo, ahora El Señor Revela plena y perfectamente lo interior, una Segunda Venida enteramente Espiritual, y eso, decepciona a muchos que prefieren seguir esperando no viendo que se quedan atados a las tinieblas, sentados a la sombra de la muerte y esperando como el pueblo elegido anteriormente sigue esperando la primera.

 Así es que estamos ante la Gran Cruz Blanca, El Signo de la Presencia Viva de Dios, pero, no es visible, sin o Espiritual, y lo que hace es purificarnos, marca la entrada en nuestra vida del Señor, Su Paso, su intervención Divina y Milagrosa, una piedra de escándalo en la que tropezamos, pero, en la que debemos apoyarnos para reformarnos, reconstruir la vida, dejarnos limpiar, purificar, para empezar a buscar y a recibir al Señor, a participar en Su Revelación, dejándolo Ser y Hacer en nosotros.

62.- HUIDA DE LAS AVES Y ANIMALES DE LA NATURALEZA, DESVIACIÓN DEL EJE DE LA TIERRA



62.- HUIDA DE LAS AVES Y ANIMALES DE LA NATURALEZA, DESVIACIÓN DEL EJE DE LA TIERRA

 Ha ocurrido una desnaturalización de del ser humano, una bestialización, una abominable deformación, mutación, no visible porque externamente seguimos viéndonos iguales, y porque es en el alma, y es debido a que, olvidados de Dios, el desenfreno es total, ni somos dueños de nosotros mismos.

 No se puede entender la historia de la humanidad sin tomar en cuenta el pecado original, simplemente porque tal pecado, es la manera en la que el adversario ha irrumpido en el mundo, se ha metido en la historia y se ha colado en la creación.

 Habiendo odiado a Dios en El Cielo, por supuesto que no pasó a amarlo en el infierno, sino que hallándose ahí abajo, deseó una venganza contra Dios y contra la humanidad. (Al respecto puede leerse las revelaciones a la V. S. de Dios, Sor María de Jesús de Ágreda, a la Santa A. C. de Emmerich y a María Valtorta).

 La venganza contra Dios y contra la humanidad, a quienes el enemigo odia y culpa, quiere responsabilizar por su ruina y caída, fue materializada, introducida en el mundo, por el pecado original, que es donde los demonios, se colaron en la creación, donde se colgaron como sanguijuelas de la humanidad.

 Lo hacen simplemente para robarnos vitalidad, succionarnos vida, para imponernos que los adoremos a ellos y les rindamos culto directa o indirectamente, consciente o inconscientemente, cosa que hacemos al dedicarnos al orgullo, amor propio, a la rebeldía contra Dios, pues el miedoso y egoísta preocuparse por sí y dedicarse a hacerse amar, es rebeldía contra Dios, es desconocerlo a Él como Dios y querer ser reconocido como dios en su lugar, de ahí que el enemigo fuese el promotor del humanismo, dice y finge amar y adorar a la humanidad, preocuparse por ésta, porque quiere hacernos creer que somos dioses.

 Recordar lo que dijo a Eva, ‘seréis como dioses’, luego de decirle que no creyera en lo que Dios le había dicho, sembrando primero dudas respecto de las recomendaciones de Dios y luego orgullo y ambición, deseo de adoraron. Considera que lo mismo ocurre en la vida personal de cada uno, todos miedosamente nos olvidamos de Dios y nos dedicamos a hacernos adorar, suponiendo que así no tendremos miedo y que se nos debe obediencia y reconocimiento, que nuestra maldita y caprichosa voluntad debe hacerse, ser tomada en cuenta como si fuese voluntad de un dios.

 No queremos ver que llevamos colgado al adversario y que estamos alimentando a los demonios, que por esos vicios interiores que tenemos, que son agujeros-abismos, nos succionan la vida, nos roban el alma, nos quitan vitalidad. El engaño es hacernos creer que soso dioses, exitosos, victoriosos, grandes e importantes, triunfadores, mientras que huimos de la verdad, no vemos que interiormente estamos absolutamente vacíos, desolados, carcomidos por vicios y corrupciones, totalmente faltos de Vida-Verdad-Amor-Dios.

 Lo mismo ocurre al conjunto de almas, a las naciones, y es así que hay corrupción generalizada, no hay orden mundial, sino desorden mundial, caos y perversión generalizada, crisis querida para que en medio de tal desastre aparezca como salvador el anticristo internacional y todos lo adoren, incluso señalado bolso mismos lideres religiosos ciegos como salvadores, aquellos que viven en y para el mundo, materialistas, racionalistas, que le rinden culto a su imagen y que no obedecen a Dios, ni creen realmente en Él preocupados por ser amados, aceptados.

 Desechando a Dio, no admitiéndolo, no recibiéndolo, quedamos a oscuras interiormente, no solos vacíos y deformándonos al desmoronarnos, sino sin Luz Verdadera, entonces, nos volvemos ácidos, cínicos, descreídos, miedosos que desconfían de todo y todos, enterrándonos aun mas en nosotros mismos, queriéndonos evadir, ocultar, esconder, meter mas en nosotros, que significa insistir mas con la propia voluntad como si fuese defensa, no viendo que es la piedra que nos hunde, ahoga y deforma.

 Esa voluntad propia que hacemos imperar, que imanemos con violencia, es realmente una hernia espiritual, o es como un globo que se alimenta de nosotros, y es donde el adversario ha hundido sus dientes, donde nos succiona la vida produciendo vacío y llenándonos con soberbia-mentira, haciéndonos creer que somos dioses para darnos la falsa seguridad de andar por la faz de la tierra encerrados en un delirio, mundo irreal, de fantasías.

 Construimos una vida con mentira, edificamos en la arena, queremos cree que somos dioses, y es así como nos volvemos deformes, bestiales, abomínales, oscuros, es como nos convertimos en demonios, porque el adversario se encarna, lo recibimos al recibir su palabra-pensamiento, que es el punto por el que penetra su espíritu, y es la manera por la que satanás es en nosotros, y el motivo por el que puede ser en el mundo, combatiendo a Dios en el interior y en el exterior de cada uno, imponiéndose, haciéndose presente, volviéndose el dios-dueño de las almas sin Fe, sin Amor, de las almas que no buscan y que no colaboran en La Revelación del Señor, en Su Vuelta o Segunda Venida.

 Si recibiésemos La Revelación de La Palabra de Dios, por su Pensamiento Revelado en nuestro pensamiento, entraría La Luz Verdadera y ese sería El Principio de una Nueva Creación, una en la Que Dios Es Dios Verdaderamente y como tal Vive y Reina, permaneciendo en nosotros y dándonos Vida Eterna, Espiritual o Mística.

 La Verdadera evolución human, es espiritual, no material, no racional, éstas, son secundarias, recordar que dijo El Señor que lo secundario lo da por añadidura cuando hemos elegido lo principal, y para ello sirve también el ejemplo del rey salomón. Notar que estamos evolucionando mucho material, tecnológica, informáticamente, pero, espiritualmente estamos involucionando, volviéndonos mas semejantes a demonios, es decir, la negación de aquello que pudimos ser, unos seres desamorados, llenos de vicios, hundidos en sí, preocupados y desesperados por lograr ser amados, adorados y que se vuelven absolutamente caprichosos.

 Hemos perdido los rasgos de humanidad cuando hablamos de humanismo, porque hemos perdido lo mejor que había en la humanidad, el amor, la humildad, la amistad con Dios, y así es que hemos venido a ser el espanto de la creación, incluso cuando con, tecnología como ‘HAARP’, se la controla a gusto y capricho de los tiranos internacionales y de sus intereses y ambiciones, porque somos semejante a demonios, y no a ángeles, ni a hijos de Dios.

 Perdemos la misma naturaleza humana aferrándonos a una alineación soberbia y orgullosa desesperados por lograr ser adorados y poniéndonos al servicio del capricho infernal, permitiéndole al adversario que haga de nosotros lo que se le ocurra, siendo él nuestro dios, dueño, señor, y corrompiéndonos, como ya quedó demostrado en el pasado donde los demonios haciéndose adorar como dioses, en vez de volver mejores a sus adoradores, los volvían peores que ellos, estamos retrocediendo y eso causa espanto y huida de la creación misma que se vuelve contra nosotros, porque nosotros nos hemos vuelto contra ella, porque nos estamos hundiendo en el abismo de nuestra deformidad abominable sin amor, sin Dios y sin Verdad.

 Hemos desplazado el eje de la creación, porque nos hemos vuelto el centro y ombligo de ésta, olvidando Que El Principio, el Centro y El Fin de la Creación Es Jesús, El hijo de Dios, y sino lo recibimos, no estamos en Él, de manera que estamos fuera de la creación, construyendo una vida-existencia en la arena de la desolación, sin estar en comunión con Dios, vacía que se desploma o cae sobre nosotros mismos arruinándonos y condenándonos a ser lo que quisimos ser, demonios delirantes de soberbias y excitados consigo mismos, con su propia imagen-ídolo-dios.

61.- LA GRAN APOSTASÍA



61.- LA GRAN APOSTASÍA

 Somos víctimas del mundo que hemos querido construir, así como de la vida que queremos hacer o tener en lo personal, de manera que somos esclavos y víctimas de nosotros mismos, de nuestros caprichos, de nuestros delirios, fantasías, y en definitiva, del miedo que es lo que nos domina, decide y determina la conducta imponiendo la voluntad.

 Hemos querido construir un mundo sin Dios, o con un dios falso, limitado, sujeto a nuestros caprichos, y es así que tenemos un mundo grotesco, tenebroso, abominable, rígido, de tiniebla, odio, maldad, caprichos, depravaciones, etc., porque hemos anulado la Fe Verdadera, la hemos reemplazado por miles de cosas y es ahí que estamos a merced de las tinieblas que adoramos, la que contribuimos a fermentar, a hacer florecer, tanto en el interior, como en el mundo.

 Hemos construido un mundo de tinieblas, abominaciones, y encima, estamos orgullosos, satisfechos, resistiéndonos a ver la Verdad solo llegándola a comprender, cuando se vuelve áspera, amarga y pagamos las consecuencias de los caprichos, de las malas acciones, cuando bebemos el ajenjo de nuestro orgullo comprobando que los falsos dioses, los ídolos, son absolutamente inservibles.

 Anulando a Dios, negando la Revelación, no queriendo tener Fe Verdadera, es lógico que surjan ídolos, falsos dioses, otros en su lugar desesperados por lograr ser adorados, aceptados, tomados en cuenta, obedecidos, y estamos indefensos ante estos embusteros, solo y simplemente porque hemos desechado La Luz de La Revelación.

 Poco, o nada bueno puede hacer El Señor en favor nuestro porque no le damos lugar, porque no lo recibimos, no lo aceptamos, no lo dejamos Ser Quién Es, no lo dejamos Ser Dios, sino que lo queremos aun sujeto a nuestra voluntad, limitado a nuestros caprichos, sometido a nuestro miedo, y ese no es Dios, sino un dios falso, una imagen falsa de Él, una invención humana, un ídolo.

 Tanto en el mundo, como en las religiones, triunfa el racionalismo, se impone realmente el agnosticismo, pero, disimulado, pues unos dicen tener fe en sí mismos, y otros en Dios, pero la verdad es que, ni en el mundo, ni es las religiones hay Fe Verdadera, estamos ante la gran apostasía.

 Lógicamente que la gran apostasía anunciada como Señal de La Segunda Venida de Cristo, no es evidente a los ojos comunes, debido justamente a la hipocresía generalizada, a la complicidad personal con el adversario, a que nos hemos dejado tomar, dominar y someter por el miedo y a que nos hemos vuelto hipócritas, embusteros, traidores, y peores aun que judas.

 Realmente el mundo actual es agnóstico, pues cada uno cree lo que se le viene en ganas, se hace gala de racionalismo, unos dicen creer en sí mimos, otros en dios, otros en Jesús, pero, cada uno hace lo que e le viene en ganas, poniendo de manifiesto que solo hay miedo, egoísmo, preocupación por sí, incapacidad voluntaria para creer realmente en Dios, pues nadie quiere creer en Dios, ni confiar Verdaderamente en El Señor.

 Todo es relativo en este mundo, pues todo se ha sujetado a gusto y capricho de cada uno, al libre albedrío, pero, u libre albedrío no formado, no educado, de manera que la humanidad es como un nene caprichoso que quiere dominar a sus padres porque tiene miedo, esta preocupado por sí y esta desesperado buscando seguridad, deseando ser adorado para escapar del miedo, del espanto, del terror que le provoca la sola idea de ser ignorado o de pasar desapercibido, dado que deduce en su abismo existencial que eso es no ser amado.

 Muchos no quieren creer en Dios, otros ni siquiera saben ya que existen, otos lo inventan a su gusto, y hasta en las mismas religiones las verdaderas doctrinas han sido cambiadas, adulteradas y reformadas para adaptarlas al mundo moderno, para congraciarse con el mundo y abandonar la fe, para reclamar aceptación y evitar también un desprecio, llegando a convertir las religiones en corporaciones, multinacionales, empresas que solo quieren adictos-clientes-supuestos fieles, o como mucho, socios de una sociedad por acciones.

 Cada uno quiere ser su propio dios, o inventar un dios a su gusto, cada cual quiere vivir encerrado en sí, dedicado a sí mismo, a su orgullo-imagen, empeñado en hacerse adorar, acepar, reconocer, obedecer, valiéndose así orgulloso, vanidoso, ególatra y desamorado, incapacitándose voluntariamente para creer en Dios y para confiar en Su Amor debido a que quiere creer que no necesita de Dios, y debido a que realmente da miedo la idea de pensar en obedecer, aceptar, renunciar, etc.

 Si bien progreso, tecnología, ciencia, etc., no son malos, no son dioses, pero, se los adora como tales, y es así que muchos se encierran en un mundo muy avanzado tecnológicamente, pero, falto absolutamente de Vida, Amor, Verdad, ajeno totalmente a la realidad, donde el hombre viene a ser como el centro del mundo, lo que nos lleva a retroceder como humanos a una etapa peor que la edad media.

 La gran apostasía, la crisis de Fe, el abandono generalizado de la Verdadera Fe, es consecuencia del miedo, de la preocupación por sí, de querer creer que no necesitamos a Dios, cuando no queremos en realidad confiar en Él por cobardes, también, porque no queremos obedecer, porque queremos hacer lo que se nos viene en ganas, queremos ser dioses y este orgullo rivaliza con Dios, de manera que lo desechamos a Él eligiéndonos a nosotros, o a nuestro orgullo.

 No queriendo confiar en Él Verdaderamente, acabamos confiando excesivamente en nosotros, volviéndonos agnósticos teóricos o prácticos aun cuando decimos que no lo somos, poniendo una falsa confianza en nosotros, en otros, en las capacidades humanas, y acá es donde surge el veneno de estos tiempos, la mutación humano-infernal, la deformación total de la espiritualidad y su anulación completa, el humanismo.

 El humanismo parece bueno, pero, es en realidad ‘satanismo’ disfrazado, los mismos satanistas lo dicen, ellos penetraron en el mundo y se han impuesto, pero, como lo hace satanás siempre, ofreciéndose como algo útil, bueno, justo o necesario, nunca como la peste inmunda y abominable que es, un maldito cerdo repugnante desesperado por ser adorado por lo que dice y cree ser, como un dios.

 El humanismo imperante hasta en las religiones, acabará por degenerarse en el ‘post-humanismo’, donde lo que se persigue es la unión de humanos a la misma tecnología que se adora como diosa, de los que ya hay muchos avances. No quiere decir que vayan a reinar las máquinas, pero, sí que los humanos se van a convertir en máquinas, o sea, en mecánicos, fríos, calculadores, desamorados, sin corazón, sin vida, sin mas que un pensamiento matemático, donde impera la muerte y no hay lugar para mas nada que una justicia odiosa y vengativa.

 Anulando a Dios, negando la Fe, no hay lugar para límite alguno, solo hay lo que presenciamos en estos tiempos, desenfreno total, bestialización de la humanidad, y dominio de los demonios, sutil a veces, directo en otras, pero, ya no hay defensa tampoco, estamos a merced de todos los enemigos espirituales de siempre, y es porque no hemos librado el verdadero combate espiritual.

lunes, 29 de abril de 2013

60.- ¿QUÉ ES LA VERDAD?, JUGANDO A LA RULETA RUSA CON LA VIDA ETERNA



60.- ¿QUÉ ES LA VERDAD?, JUGANDO A LA RULETA RUSA CON LA VIDA ETERNA

 Huimos de la Verdad, permanecemos en la mentira, que es la oscuridad, y nos atamos a ella, la defendemos, protegemos, mas que a nosotros mismos, demostrando una incoherencia total, dado que la mentira, el engaño, la falsedad, es lo que nos esta haciendo padecer, el motivo por el que sufrimos.

 Hemos nacido para alimentarnos de la Verdad, o sea, para ser verdaderamente sabios, lo que no es solo adquirir un conocimiento, eso sería ciencia, alimentarse de la Verdad es querer adquirirla-recibirla, como el tesoro mas valioso de cuantos podemos hallar en la creación.

 La Verdad Es El Bien único para el que hemos nacido, lo que debemos tratar de conseguir, a lo que hay que aspirar mientras nos hallamos en el tiempo, de paso por el mundo, porque hemos nacido con un tiempo para buscarla, adquirirla, encontrarla, cual si se tratase de una búsqueda del tesoro, y el problema es que no es un juego, o lo que nos jugamos, lo que apostamos como en ruleta rusa, es la vida, y mas grave aun, la Vida Eterna.

 Evidentemente, la Verdad, El Verdadero Tesoro, aquella por la que adquirimos Vida Eterna, no es un tesoro material, tampoco intelectual, ni siquiera moral, sino enteramente Espiritual.

 ¿Qué Es La Verdad?, eso le preguntó poncio pilato a Jesús justamente, al Señor, y no le respondió, no estaba en capacidad de entender, aun siendo gobernador romano, no tenía la aptitud necesaria para adquirir la Verdad, debido a que la Verdad Es Espíritu, Es Sabiduría, Es Espiritual, Es Jesús Mismo, y Él lo dijo, “Yo Soy la Verdad y la Vida”.

 Comprender acá el motivo por el que les dijo a los judíos, a los que eran de su pueblo y se oponían a Él, que les daría a comer su carne, escandalizándose ellos, no comprendiendo que les daría como alimente Su Doctrina y con y por ésta, Su Espíritu.

 Al adquirir la Doctrina del Señor y recibir Su Espíritu, nos esta dando su Esencia-Ser-Vida, ahí es que adquirimos Vida Eterna.

 Notar que aquellos que eran admitidos como discípulos del Señor, recibían primero la ‘Iluminación’, donde otros discípulos les transmitían la Doctrina esencial, básica, del Señor, del Maestro de la Verdad y de la Vida, luego, éstos mismos discípulos oraban para que descendiera El Espíritu, para que el nuevo discípulo ya iluminado en la doctrina, adquiriese el Espíritu de la Vida.

 El problema de estos tiempos es que se ha dejado de buscar la Verdadera Iluminación y El Verdadero Espíritu, han surgido como lo dijo El Señor muchos falsos pastores, lobos disfrazados de corderos desesperados por ser amados, adorados, aceptados, tomados en cuenta, de manera que inventan sus doctrinas, y al final, transmiten el mismo espíritu de la muerte, el del adversario, es decir, dicen mentiras y dan muerte.

 Éste es El Motivo por El Que Vuelve El Señor, para Iluminar Él Mismo a quienes quieran ser sus discípulos, y para darles Su Espíritu, Soplando Él mismo sobre ellos, y éstos nuevos discípulos del Señor, Iluminados y formados por Él, Fortalecidos con Su Espíritu, luego continuarán en el tiempo su Obra haciendo lo mismo, como les dijo a los primeros, que harían lo mismo que Él y obras mayores, y también los envió al efecto.

domingo, 28 de abril de 2013

59.-ROBAMOS PARA LA CORONA, SI NOS HACEMOS ADORAR



59.-ROBAMOS PARA LA CORONA, SI NOS HACEMOS ADORAR

 ‘¿Nadie me va a mirar a mí?, ¿nadie se va a preocupar por mí?, ¿Nadie me va a tomar en cuenta?’, se preguntó en su orgullo lleno de miedo y preocupación por sí el enemigo, ahí se ahogó en miedo y desesperación deseando ser visto, adorado y queriendo ser obedecido.

 No vio, no quiso ver, no quiso entender que en realidad, había fermentando en su interior orgullo, amor propio, un vacío, una falta de amor a Dios, estaba viéndose, conociéndose a sí miso y debía ahí, tener humildad, reconocerse necesitado de Dios y amarlo, aceptarlo, obedecerlo, cosa que no hizo, sino que, celoso de sí reclamó a dios adoración, quiso llenar su vacío haciéndose adorar.

 El error del enemigo, es el nuestro, todos estamos vacíos, nacemos sin Dios, sin amor, porque justamente, la prueba consiste en elegirlo, en amar, en desarrollar un corazón, en querer amar, querer renunciar a sí mismo, generando una voluntad de amar, llenándonos así con amor, porque es la única manera de que haya Vida, de Que Dios esté en nosotros, porque Él Es Amor y Voluntad de Amar.

 Notar como llenos de miedo, preocupación, dominados por el mismo vaico, queremos llenarnos como nenes celosos y preocupados por sí, haciéndonos adorar, queriendo y exigiendo ser servidos, deseando ser tomados en cuenta, odiando a quienes no nos satisfacen en el orgullo, y no es así como nos vamos a librar del vacío o llenar de amor, sino que es así como nos vaciamos mas y como nos suicidamos espiritualmente, porque despreciamos a Dios-Vida-Verdad.

 El peor enemigo lo tenemos adentro, es un maldito traidor, es el miedo, la preocupación por sí, el vacío, la falta misma de amor y de voluntad de amar, ese deseo desesperante de ser adorados, obedecidos, tomados en cuenta, es la muerte que hay dentro, porque es lo que nos domina, somete, y es lo que nos pone a entera disposición de los caprichos infernales.

 Esto es así aunque no lo queramos, simplemente porque tenemos rebeldía contra Dios, desamor, miedo, preocupación, etc., y de ahí para abajo todos los vicios, tenemos el espíritu del enemigo, a satanás adentro y nos estamos convirtiendo en demonios, mientras que, orgullosos, acusamos a otros de viciosos, peligrosos, desamorados, egoístas, preocupados por sí, etc., mientras que no somos mejores, sino peores, e incluso, como el mismo adversario.

 Si verdaderamente queremos participar en el combate espiritual ante el que nos encontramos y estar del lado de los buenos, o al menos de los que, a la larga van a ganar, evidentemente, no podemos ser como satanás, ni tenerlo adentro, no podemos combatirlo si lo dejamos que nos domine interiormente, si tenemos a judas como rey, dueño, señor, dictador gobernándonos, debemos vencer el miedo, la preocupación por sí, el orgullo, el amor propio, el deseo angustiante y desesperante de ser adorados, y es ahí donde vencemos a satanás, renunciando a nosotros mismos en el mundo, aprendiendo a recibir y a obedecer a Dios, amando, no haciéndonos amar-adorar.

 Considerar que el enemigo quiere adoración para su mismo vacío-orgullo-delirio, para su mentira, engaño-muerte, para la falta de amor que quiso tener, aquello que dice ser y que no es, y en realidad, acaba por ser un esclavo de eso, de su egoísmo, porque reclama adoración para su muerte-capricho-fantasía, pide que esa deformidad que surgió en él y en la que se convirtió, sea apreciada, aceptada, adorada.

 Notar que se ha convertido en un esclavo de su orgullo, que pasó a existir solo para complacerlo y satisfacerlo en sus ambiciones, no puede, porque no quiso, ser libre de sí, de su vacío, solo se mira-contempla a sí mismo, y se miente-engaña, se adula, se dice lo que desea escuchar, haciéndose así mas y mas esclavo de sus delirios, acrecentando su fantasía, pues a cada instante, necesita mas mentiras para convencerse-llenarse-aliviarse-conformarse.

 El problema es que no somos diferentes, no queremos ser librados por La Luz Verdadera, por El Señor, por la Revelación de Su Palabra Viva, Alimento Espiritual Real, preferimos seguir diciendo y decidiendo lo que s verdad y lo que no, porque no queremos confiar en Él, tratamos de seguir valiéndonos por cuenta propia, porque no queremos confiar en Dios, no queremos amarlo, obedecerlo, y es así como nos enredamos en nosotros mismos, nos ahogamos en el propio vacío y quedamos a merced de la desolación, de la ausencia de Dios que generamos en el interior, de ese vacío que clama satisfacción, adoración, mientras nos negamos rotundamente a amar.

 Así es como seguimos vacíos, desolados, sin hacer lo que debemos , y por ello, esclavos del miedo, preocupados, desesperados, angustiados, temiendo ser depreciados y desesperándonos por lograr ser adorados, no viendo que entramos en una locura infernal que nos pierde, desapropia, esclaviza y somete al adversario, nos pone a su servicio suponiendo que es en nuestro favor que reclamamos adoración, no queriendo ver que por el agujero de la egolatría, va a su agujero-abismo eterno, robamos para la corona, para el enemigo cuando nos hacemos adorar.

58.-IMPUESTOS ESPIRITUALES PARA SATISFACER AL TIRANO IMPERATOR



58.-IMPUESTOS ESPIRITUALES PARA SATISFACER AL TIRANO IMPERATOR

 Debemos considera que el adversario de siempre, satanás, es un ángel rebelde preocupado por él mismo, un cerdito orgulloso, celoso de sí, desesperado por ser adorado, tomado en cuenta, no despreciado, no ignorado.

 Su capricho de ser reconocido como lo que dice y quiere ser no siéndolo en realidad, busca satisfacerlo desesperadamente haciéndose amar, adorar y obedecer. Para esto es que ideó junto con sus demonios, con su maldita corte, lo que conoceos como ‘pecado original’, que es una trampa tendida a la humanidad para conseguir lo que él quiere.

 Se desprende de lo que obtuvo, lo que deseaba conseguir, es decir, por un lado, ser adorado como dios, en el lugar del Dios Vivo y Verdadero, y por otro lado, cargar la culpa de su mal a la humanidad obligándola a soportar la muerte eterna, llevar su carga de angustia, vacío, desolación y desesperación.

 Es como si él, satanás, se hubiese quedado sin sangre espiritual, sin vida, sin aquello que se negó a dar, porque lo que no daos es lo que tenemos, mientras que lo que damos, es lo que tenemos, y por ello lo reclama, como nosotros, no quiso amar y no tiene amor.

 Lo que hizo, el pecado original, es como si al haberse quedando sin sangre-vida-amor-vitalidad, se hubiese adherido a la humanidad para hacerse una transfusión, chupando, succionando, robando, la vida-sangre de la humanidad, obligándonos a todos a pagar impuestos espirituales, a darle nuestra vida por nada, solo para satisfacer sus caprichos y necesidades.

 Considerar que, el adversario, es como los bancos, no produce nada, solo es un usurero que se finge e impone como necesario porque quiere asegurarse ser tomado en cuenta, porque quiere asegurarse satisfacción, y seguir siendo lo que siempre fue y lo que será para siempre, un maldito zángano espiritual, un desamorado preocupado solo y siempre, por sí mismo, por su inmunda egolatría.

 Es un agujero negro espiritual, consume, devora, y si brilla, e porque esta destrozando a alguien, viviendo de otro, y así es que estamos sometidos a un tirano espiritual, un verdadero delincuente que se hace necesario, que se vende a sí mismo desesperado por ser aceptado y no rechazado, pero, que en realidad no solo es absolutamente innecesario, un real descarte de la creación, sino que es nocivo y peligroso, pues, como todo egoísta y ególatra, se desespera por ser adorado y satisfecho mientras que no da ni produce nada, solo roba, saquea, corrompe, estropea.

 Mientras sigamos siendo rebeldes contra Dios, miedosos y desconfiados de Él, suponiendo que, al elegirnos a nosotros estamos eligiendo la seguridad, la protección, el bien, etc., vamos a seguir bajo el dominio, control y esclavitud del adversario sirviéndolo a él, a su reino en y sobre nosotros.

 Considerar que la rebeldía miedosa y desconfiada que rechaza a Dios y se elige a sí, es el espíritu de satanás, es lo que hizo en el Cielo desesperado por logar ser adorado, y es a lo que nos esta arrastrando, con lo que ha seducido a los líderes de las naciones haciéndoles creer que pueden y merecen ser adorados, no viendo tales ambiciosos, que son seducidos como lo fueron otros ángeles, no viendo que construyen un reino en favor de satanás.

 Primero el adversario ha constituido y construido su reino en lo espiritual, luego, en lo material y es así que tenemos el nuevo orden mundial, orden sin Dios, como reino del adversario en el mundo, como la expresión material de su dominio real espiritual en estos tiempos, cosa que ha logrado, porque la humanidad ha renegado de Dios, se ha rebelado, ha consumado el pecado original, es decir, cada uno se ha elegido miedosa y preocupadamente a sí mismo, dejando entrar a satanás en su vida.

 Ha entrado el adversario en la vida de cada uno y lo domina-controla, lo somete y reina sobre sí, porque hemos dejado entrar su espíritu d rebeldía a Dios, de miedo, de muerte, de preocupación por sí, y suponiendo que nos elegimos y protegemos, que nos defendemos, en realidad, nos hemos entregado al adversario y lo adoramos, le damos la vida, le permitimos que nos succione vitalidad y así, que sigamos teniendo miedo, excusa con la que después volvemos a ser caprichosos, rebeldes y descreídos de Dios para acabar por ser mas y mas dependientes del enemigo adorándolo como dios.

57.-LA GRAN TRAMPA ESPIRITUAL Y LA CÁPSULA DEL MIEDO



57.-LA GRAN TRAMPA ESPIRITUAL Y LA CÁPSULA DEL MIEDO

 Va creciendo el miedo, la preocupación por sí, es decir, el vacío, la desolación, la ausencia de Dios y de voluntad de amar, lo que acaba por ahogarnos, ahorcarnos, estrangularnos, morimos espiritualmente angustiados, desesperados, asfixiados.

 No lo notamos, pues todavía seguimos viviendo muy superficialmente, es decir, solo en y para el mundo que es temporal, tenemos que prestar un poco mas de atención a lo real, lo espiritual, ya que la verdadera realidad, es la espiritual.

 El miedo-vacío, esta adentro a la vez que nos envuelve, pues nos hundimos en él, y nos engaña, porque tiene movimiento o animación propia, e un espíritu independiente aunque se halle en nosotros, es el espíritu de la muerte eterna, dado que es la ausencia de Dios.

 Este mal espíritu, espíritu impuro, quiere asumir el control total, tener poder absoluto en nosotros, por ello, se hace necesario, se presenta como necesario y conveniente, y es la gran trampa espiritual, porque, nos hace sentir lo que es, miedo, y luego, nos da la falsa seguridad de creer que, confiando en nosotros mismos, volviéndonos caprichosos, haciéndonos soberbios, arrogantes y prepotentes, nos libramos del miedo, cundo en realidad ahí es que se prende en derredor como coraza.

 Estamos atrapados por el miedo, nos hace sentir su ser miedo, su esencia, y finge que nos defiende contra el miedo impulsándonos a odiar y a querer despreciar, a querer someter y vencer a otros, a los que tememos, a los que nos hace ver como responsables del miedo que sentimos, esa preocupación por nosotros mismos.

 Esta es la trampa, nos hace sentir miedo, inseguros, débiles, para que queramos odiar, no amar, preocuparnos por nosotros, amarnos a nosotros mismos, y odiar a todos, tratar de dominarlos, prevalecer sobre ellos, suponiendo que así nos liberaremos de miedo, no viendo que así aumenta el miedo, porque nos vaciamos, y porque nos llena por dentro a la vez que nos rodea por fuera.

 No podemos comprender bien lo que es el miedo porque tiene dos caras, una es el miedo mismo, la preocupación, y otra, es la hipocresía, la mentira, la apariencia, y este espíritu es el que nos posee, domina, somete, es si como tenemos miedo  fingimos no tenerlo odiando, humillando, despreciando, buscando a otros a los que aplastar para convencernos d que somos grandes y que no tenemos miedo, para convencernos de que, sometiéndolos, estamos seguros.

56.-EL ENEMIGO REAL ES EL MIEDO



56.-EL ENEMIGO REAL ES EL MIEDO

 Somos nenes inmaduros, caprichosos, miedosos, exclusivamente preocupados por nosotros mismos, y es porque estamos centrados en nosotros, no queremos levantar la cabeza, despegar la mirada del propio ombligo, soso cobardes miedosos y queremos serlo, nos dejamos encerrar mas y mas por los enemigos espirituales.

 El problema es el miedo que tenemos, nos envuelve, encierra, nimba, cerca, es como una camisa de fuerza, una coraza que nos aísla-defiende, pero, nos mantiene sometidos. Ese miedo se manifiesta en la desconfianza, en las dudas, y es lo que nos produce inestabilidad, fragilidad, debilidad.

 El miedo es vacío, es falta de Dios-Amor-Verdad-Vida, es falta de voluntad de amar, es grasa espiritual, porque es amor propio, preocupación por sí, egoísmo. La falta de amor y de voluntad de amar, es resultado de amarse a sí, de pensar en sí, de querer preocuparse por sí mismo.

 Siempre buscamos excusas para seguir dedicados-consagrados a nosotros mismos, para seguir hundiéndonos, encerrándonos, mirándonos, suponiendo que así nos defendemos, protegemos, no queriendo ver que es así como nos llenamos mas de miedo.

 Hay una real conspiración espiritual, y por ello estaos sometidos, sufriendo y en una gran miseria espiritual, satanás desde afuera, nos gobierna, domina, somete por el traidor que tenemos dentro, el ‘yo’, ese miedo, vacío, preocupación por sí, dedicación a sí, el ser caprichosos, infantiles, inmaduros y bestiales, deformes, porque el miedo nos lleva a querer prevalecer e imponernos, mientras nos mentimos diciendo que somos perfectos, grandes, etc.

 Tenemos miedo, somos cobardes, estamos preocupados por nosotros, y el único remido, la solución, es vencer el miedo, el enemigo real, es el miedo mismo, la falta de amor y de voluntad de amar, que es falta de Dios, pues Dios Es Amor, Su Espíritu Es Amor, y como no queremos amar, no tiene lugar dentro nuestro, luego, tampoco tiene lugar en el mundo, dado que lo que ocurre en general, no es diferente de lo que ocurre en particular es decir, así como nos peleamos entre nosotros por miedo, a nivel global, las naciones se pelean por miedo queriéndose someter, queriendo imponerse su voluntad, suponiendo que así hallarán seguridad.

 Así como no vemos que el miedo nos domina, las naciones y sus gobernantes, no ven que es el miedo lo que domina, reina o impera. La solución para los problemas personales y mundiales, no son someternos unos a otros, imponernos la voluntad propia, eso solo provoca mas miedo, vacío y desolación.

 El problema real es el miedo, el enemigo principal es el miedo, y la solución real es combatir ese miedo, ese egoísmo, la exclusiva preocupación por sí, que es un gran vacío, una gran ausencia de Dios, o sea, de Verdad-Vida, de Buena Voluntad, de voluntad de amar.

 Notar como para odiar estamos siempre apurados, dispuestos, sin consideración, lo mismo para acusar, quejarnos, lamentarnos, etc., pero, para amar, perdonar, no tenemos voluntad, al contrario, hacerlo implica un sacrificio enorme, es un gran esfuerzo, es como ir cuesta arriba y con peso, pues no queremos amar, no nos interesa, preferimos el amor propio, el orgullo, hacernos adorar.

55.- TERCERA GUERRA MUNDIAL



55.- TERCERA GUERRA MUNDIAL

 Debemos considerar que estamos en medio de una verdadera guerra, y no material que recién comienza, y, por mas horrenda que sea, estamos en sus escaramuzas o es el preludio, la verdadera guerra es espiritual, de entidad tal que solo es comparable a aquella que hubo en El cielo en el principio de la Creación.

 El motivo es que estamos ante una nueva Creación, y otra vez, satanás se ha sublevado, rebelado contra Dios, intentando asumir el control, imponer su régimen revolucionario, subversivo, traidor, donde solo piensa en él mismo y en la satisfacción de sus caprichos y ambiciones.

 El problema, es que al tratarse de una Verdadera Guerra Espiritual, no somos muy conscientes de lo que esta ocurriendo, y, desgraciadamente, en forma consciente o inconsciente, estamos colaborando mas con el enemigo que quiere nuestra perdición, que con Dios que Es Quién Quiere Nuestra Salvación, El Bien Verdadero y Eterno.

 Apenas comprendemos las cosas de la tierra, y no queremos escuchar al Señor cuando nos habla de ellas, menos vamos a comprender de las del Cielo, así es que tenemos que, primero, rebajar un poco el orgullo, deponer la soberbia y empezar a prestar atención al Señor, Que Es El Salvador, Que Es El Señor Verdaderamente, El Hijo de Dios y considerar que ya no somos niños, Él nos quiere tomar en cuenta para nuestro propio y Verdadero Bien, pero ello implica maduración.

 Cuando se trata del bien de los hijos, un Padre toma en cuenta lo que éstos quieren, pero, como Padre, decide y hace lo que es mas conveniente para ellos mientras son pequeños, cuando ya crecen, su voz tiene peso, es como decir que participan en la asamblea, pero, no como espectadores, sino con voz y voto, pero, tal cosa sucede si hay una verdadera madurez espiritual.

 En el espíritu, no se crece como en lo material, por el mero transcurso del tiempo, sino que se crece por crecer en el amor a Dios, a sí y al prójimo, por ello es que todavía estamos estancados en un infantilismo caprichoso espiritual queriendo ser odios y obedecidos pero, sin estar verdaderamente dispuestos a obedecer, ni siquiera tratándose de nuestro bien.

 Lo que es peor en este situación, es que somos y queremos ser caprichosos, rebeldes y hacer lo que se nos viene en ganas, no se ha querido escucha la Voz del Señor, de manera que la situación es grave, estamos ante grandes peligros queridos por nuestros enemigos espirituales que desde el principio se esfuerzan por nuestra ruina, y por aquellos dementes ambiciosos y corruptos que en el mundo han querido colaborar con ellos, y lo siguen haciendo.

 Debemos considerar siempre, absolutamente siempre, que primero es la realidad espiritual, luego la material, ésta es reflejo, imagen, resultado, efecto, de la espiritual, así s que siempre primero debemos resolver la gestión espiritual, para que luego cambie lo material, terreno, mundano, nunca al revés, pues sino solo es un cambio de imagen, máscara, apariencias, algo superficial y sin valor real.

 Una vez entendido, comprendido lo anterior, ver que estamos a punto de una nueva guerra mundial, la que es mejor que no llegue a concretarse, pues sería peor que las dos anteriores juntas, porque siempre ocurrió lo miso, cada nueva guerra es peor que la anterior.

 Hay personas muy ambiciosas, excitadas por el oro, desesperadas por el poder, que solo quieren petróleo, control mundial, y que hacen todo lo posible para que haya una guerra, así es que, delirantes dictadores disfrazados de gobernantes legítimos, están llevando el mundo a una verdadera guerra, como el residente de estados unidos, aunque lo disfracen de pacifista y le regalen el Nóbel de la paz, quiere guerra, busca guerra y responde a intereses oscuros que quieren que haya guerra, lo que es peligroso para todos.

 Esto es así porque espiritualmente hay una verdadera guerra, y la guerra material, es efecto de ésta, primero hay que ganar la batalla espiritual, para que, luego pueda evitarse una guerra material, terrena, que sería destroza, como toda guerra, pero, ésta vez de alcance global.

 Cada uno en sí mismo debe vencer a los enemigos espirituales colaborando así en la batalla espiritual y no dejándose usar, manipular, emplear como títere por el enemigo, así es como ayudamos-servimos a la humanidad, y es la mejor cariad que podemos hacer, ya que es caridad espiritual, para los espíritus.

54.- HACERSE AMAR ES PERDERSE IRREMEDIABLEMENTE



54.- HACERSE AMAR ES PERDERSE IRREMEDIABLEMENTE

 Estamos mas que preocupados sirviendo, adorando y conformando a nuestro ídolo-yo-miedo-amor propio, tratando de hacerlo ver, amar, reconocer, aceptar, no viendo que es la obra-reino-presencia del adversario en nosotros, y nos quejamos si es depreciado por otros, a la vez que, por defenderlo, humillamos y despreciamos el ídolo ajeno, no reconocemos su delirio, fantasía, orgullo, amor propio, egoísmo, dedicación miedosa  así.

 No hay amor en el mundo, ni voluntad de amar, sino miedo y desesperación por lograr ser amados, así es que el amor, la Vida, es escaso, y así es que la crisis real es la falta de Amor-Vida, lo que se produce porque no queremos amar, sino que exigimos ser amados.

 Al no querer amar, o al preocuparnos y dedicarnos a ser amados, adorados, no hay lugar para Dios, Que Es Amor, ni en nosotros, ni en el mundo, así es que seguimos convirtiéndonos en muertos deformes que se engañan a sí queriendo creer que la abominable desolación, la ausencia de Dios, es algo bueno, tanto en el interior, como en el mundo, desesperados por lograr ser amados, aceptados, etc.

 Debemos dejar de generar egoísmo-miedo, es decir, empezar a obedecer a Dios, seguirlo, creer en Su Amor, y así, traerlo al mundo, permitiéndole la Revelación, de manera que tenga lugar, que pueda Vivir-Ser y Hacer, amándolo a Él Primero Que Es El Amor mismo, ya que, si no somos capaces de amar a Dios, no vamos a amar ni a vivir nunca.

 Rechazando a Dios, es donde ocurre lo que vemos en estos tiempos, esa angustiante, desesperante dedicación miedosa a sí mismo donde fermenta histeria infernal y donde nos peleaos todos contra todos acusándonos de no ser amados y reclamando o exigiendo lo que no damos, ni queremos.

 Debemos considerar antes de seguir desesperándonos por lograr ser amados una simple y evidente verdad, nadie ama ni quiere, sino que todos nos empeñamos en encontrar defectos con los que excusarnos para no amar, y el defecto que hallamos en esencia siempre es el mismo, que no son esclavos, que no nos adoran y no se somete a nuestros caprichos.

 Si en el mundo todos, egoístas, estamos dedicados a no amar, ¿Qué sentido tiene preocuparse porque no somos amados?, lo que sucede y sucederá es siempre lo mismo, no vamos a lograr ser amados como miedosamente queremos, porque las almas están, estamos, podridas, desamoradas y con deseos de odiar.

 Tenemos que aprender que dedicarnos a nosotros mismos, a hacernos amar, es perder el tiempo, y por ello, debemos dedicarnos a empelarlo en aquello par alo que hemos nacido que es aprender a amar a Dios, a nosotros mismos y luego al prójimo como a sí, no importando lo que otros digan, hagan, quieran o critiquen, objete, de lo que se quejen, etc.

 Mucho menos debemos enojarnos o desconfiar de Dios, Él Es El Que nos Ama, tenemos que aprender a seguirlo confiadamente en medio de este mundo de tinieblas.

 Cuanto mas nos dedicamos a hacernos amar, mas débiles y miedosos nos volvemos, y así, mas excusas, a nuestro entender tenemos para no amar y no prestar atención a Dios, ni a nadie, para seguir volviéndonos egoístas y miedosos, encerrados en un círculo vicioso rumbo a la perdición eterna.

 Considerar acá que, queremos tener el control, porque queremos asegurarnos la resolución de un problema o evitar algo que nos da o provoca miedo, pero, cuanto mas lo hacemos, mas nos enterramos, y al final, nosotros mismos provocamos ese problema.

 Todo llega o se soluciona, cuando dejamos de querer meter la mano, es decir, cuando nos rendimos, postramos ante Dios, dejamos de renegar y de tratar miedosa y orgullosamente de valernos por cuenta propia, es admirable como el tiempo se acorta y todo se acomoda y resuelve cuando comenzamos a renunciar a nosotros y a confiar en Dios, tanto mas si colaboramos en Que Se Haga Su Voluntad, por ello, valor, eso es lo que nos hace falta.

53.- EL ÍDOLO QUE DEFENDEMOS



53.- EL ÍDOLO QUE DEFENDEMOS

 Si no perdonamos, si no aceptamos y olvidamos, nos condenamos a nosotros mismos a insistir siempre en que nos amen, acepten, nos dedicamos a tratar de imponernos, y así es que buscamos dominar, someter, incluso a los que decimos amar, sin verlo, y sin comprender que los estamos despreciando.

 Sin perdonar nos volvemos desafiantes, provocadores, porque suponemos que somos y seremos despreciados y golpeaos, maltratamos, y estamos rechazando aceptación, lo mismo que no estamos dando-sembrando, y que por ello no podemos cosechar, porque lo que damos es lo que tenemos.

 Tenemos que perdonar y perdonarnos para destrabarnos, reencaminarnos, empezar a buscar el Bien y lo Bueno, salir del abismo, de lo contrario seguiremos reptando sobre la faz de la tierra acusando a todos de no amarnos, cundo la verdad es que nosotros no amamos, pues no hemos perdonado-aceptado a Dios, ni a nosotros, ni a otros, todos guardamos rencores, los sepultamos y decimos no tenerlos, pero, si empezamos a recibir a Dios, a abrirle las puertas a Su Luz, veremos que no todo es como queremos creer.

 Estamos mas que llenos y desbordantes de amor propio, todo el amor nos lo damos a nosotros, por ello, no podemos amar a otros. Estamos sometidos al dominio del orgullo-miedo, de ahí que nos demos todo el amor y capacidad de amar a nosotros llenándonos de amor propio, no viendo que nos hundimos en nosotros mismos mientras nos admiramos y queremos que nos admiren.

 Por seguir idolatrándonos, adorando nuestro orgullo-yo, nos seguimos llenando de amor propio, de deseo de adoración o de vacío, que es todo lo mismo, seguimos mintiéndonos y esforzándonos por ver defectos en otros, también para defender-proteger el ídolo, nuestro orgullo, teniéndonos pertenencia exclusiva, total dependencia, sin ver que nos estamos enroscando en nosotros mismos, quedando atrapados en una exclusiva dedicación a nosotros por ese ‘yo’, que es nuestro ídolo y que en realidad, es un abismo de ausencia de Dios, un agujero negro que nos devora y consume, un nene celoso de sí que nos exige sumisión, pertenencia y nonos da respiro.

Al defender a nuestro ídolo, el ‘yo’, cosa que hacemos buscando ser amados y no despreciados, queriendo imponer caprichos, lo que en realidad estamos haciendo es defender nuestro miedo, la misma preocupación por nosotros mismos, el egoísmo, el amor propio, la ausencia de Dios, la esclavitud  y dependencia del adversario, la sumisión a su caprichosa y resentida voluntad, y encima, suponiendo que nos hacemos el bien.

 Nuestro ídolo es el ‘yo’, y es la misma rebeldía a Dios, el miedo, la preocupación por nosotros mismos que tenemos, la expresión del miedo, y es el anticristo, porque lo suponemos salvador, creemos que, por esa imagen, personalidad, lo que hacemos, evitamos o evitaremos ser despreciados, odiados, recados, etc., y lograremos ser amados, adorados, obedecidos.

 Tenemos que permitir al Señor que nos libere del miedo y que ubique al ‘yo’, en su lugar, porque de lo contrario, este tirano nos hace creer que es necesario y nos lleva a la perdición eterna, cosa en la que colaboramos decidida y fanáticamente.

 Aun queriendo vivir y obrar bien, queriendo ser felices y esforzándonos por ello, no lo vamos a lograr solo y simplemente porque seguimos prescindiendo de la causa de la Verdadera Felicidad, Dios-Amor, entregándonos por completo al orgullo-desamor, al miedo, a la preocupación inútil por nosotros mismos y a hacernos amar, guardando rencores, generando impurezas, odio, autodesprecio.

 Considerar que, un rencor, es un nudo en el alma, una llaga, algo que genera podredumbre, y esto es veneno, deseo de venganza, odio, y luego, ese odio, nos odia a nosotros mismos al estar adentro, porque es odio, no nos va a amar, y ahí tenemos la causa del autodesprecio, nos provocaos el al, porque obramos mal, somos nosotros mismos los que nos estamos despreciando, odiando, y esto porque no amamos, ni perdonamos.

52.- LA CAUSA REAL DE FELICIDAD Y DE LA VIDA



52.- LA CAUSA REAL DE FELICIDAD Y DE LA VIDA

Como tenemos autodesprecio, luego, por mas que nos esforcemos y lleguemos a obrar bien, acabamos despreciando lo que hacemos, incluso tratándose de algo bueno y espiritual, y es porque no lo veos perfecto, y porque tememos ser despreciados, y también, porque la oscuridad esta en nuestros ojos, de manera que todo lo vemos como si fuese tras un velo negro, o anteojos para sol.

 Podemos llegar a obedecer a Dios, aceptar Su Voluntad, esforzarnos, sacrificarnos y seguirlo renunciando a nosotros, efectuando un verdadero Santo Sacrificio de la voluntad para colaborar en que así, Se Haga y Triunfe Su Voluntad en nosotros y en el mundo, pero, puede quedar miedo, preocupación por si, puede ir metiendo el enemigo su cuña, sembrando cizañas, ir minando de a poco la confianza, para al final, separarnos, rebelarnos, oponernos a Él, y como siempre, haciéndonos creer que es por y para nuestro bien, o cuestión de justicia, seguridad, etc.

 Una forma normal que tiene de atacarnos es acusarnos, entonces, nos sentimos culpables, responsables y ahí tenemos miedo, y es donde empezamos a justificarnos, defendernos, excusarnos, a acusar a otros, o por el miedo mismo, a enojarnos contra Dios, o a querer dominarlo, controlarlo y cambiar su Voluntad mezclándola con la propia suponiendo que nos defendemos contra el miedo, no viendo que dejamos al adversario que se meta.

 Notar que, por miedo, queremos convencernos de que no necesitamos a quien no podemos controlar, dominar, someter, vencer, imponerle nuestra voluntad, y es así que nos esforzamos por convencernos de que no necesitamos a dios, de que solos podemos, o que llevamos una vida perfecta, ideal, dado que así podemos prescindir de Él.

 Lo mismo sucede a nivel general, mundial, global, por lo que se dedica mucho esfuerzo a un progreso tecnológico, material, racional, intelectual, etc., pero, nada  alo espiritual, incluso llegando a inventar a Dios, un dios falso, donde se cuela satanás haciéndose adorar como dios.

 Formamos, construimos un mundo evadido, dominado, controlado, algo que llamamos, ‘vida’, pero, que es una fantasía, y que es la imagen, personalidad, por la que esperamos ser amados, obedecidos, aceptados, y es en realidad el anticristo, la expresión de la presencia, dominio y reinado del adversario, es nuestra dureza-miedo interior, el capricho obsesivo donde suponemos que nos defendemos prescindiendo de Dios o teniéndolo controlado y sometido al capricho.

 Antes de seguir colaborando en la esclavitud que nos aqueja, tenemos que, hacer un esfuerzo verdadero para vencer el miedo, animarnos a dejar libre a Dios, a aceptarlo en Su Voluntad, permitiéndole Que Se Revele, Que Pase, intervenga en nuestra vida, en definitiva, aceptarlo como Dios Que Es.

 Ese mundo evadido, irreal, es nuestra vida, pero, es muerte, es ausencia de Dios, incluso hablando de Él, porque es cerrado, Dios no es libre, no le permitimos Que Revele Su Voluntad, y así nos ahoga, se desmorona y nos somete nuestra misma vida, que es en realidad muerte, o sea, ausencia de Dios.

 La cuestión es simple de entender, como tratamos a Dios, somos tratados, y como lo tenemos esclavo, sometido, limitado e incapaz de Vivir-Ser-Hacer, no aceptamos Que Se Revele, estamos esclavizados por ese mismo capricho, rebeldía, pretendida victoria sobre Él que nos deja sin él y atados una fantasía o ilusión, devorándonos y exponiéndonos a los enemigos espirituales.

 Somos esclavos del esfuerzo por tratar de sentirnos bien y de creer que somos felices, oprimiéndonos, exigiéndonos a nosotros perfección o eficiencia, no viendo que así dejamos afuera a Dios, Que Es La Causa Real de la Felicidad y de la Vida.

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