martes, 30 de abril de 2013

61.- LA GRAN APOSTASÍA



61.- LA GRAN APOSTASÍA

 Somos víctimas del mundo que hemos querido construir, así como de la vida que queremos hacer o tener en lo personal, de manera que somos esclavos y víctimas de nosotros mismos, de nuestros caprichos, de nuestros delirios, fantasías, y en definitiva, del miedo que es lo que nos domina, decide y determina la conducta imponiendo la voluntad.

 Hemos querido construir un mundo sin Dios, o con un dios falso, limitado, sujeto a nuestros caprichos, y es así que tenemos un mundo grotesco, tenebroso, abominable, rígido, de tiniebla, odio, maldad, caprichos, depravaciones, etc., porque hemos anulado la Fe Verdadera, la hemos reemplazado por miles de cosas y es ahí que estamos a merced de las tinieblas que adoramos, la que contribuimos a fermentar, a hacer florecer, tanto en el interior, como en el mundo.

 Hemos construido un mundo de tinieblas, abominaciones, y encima, estamos orgullosos, satisfechos, resistiéndonos a ver la Verdad solo llegándola a comprender, cuando se vuelve áspera, amarga y pagamos las consecuencias de los caprichos, de las malas acciones, cuando bebemos el ajenjo de nuestro orgullo comprobando que los falsos dioses, los ídolos, son absolutamente inservibles.

 Anulando a Dios, negando la Revelación, no queriendo tener Fe Verdadera, es lógico que surjan ídolos, falsos dioses, otros en su lugar desesperados por lograr ser adorados, aceptados, tomados en cuenta, obedecidos, y estamos indefensos ante estos embusteros, solo y simplemente porque hemos desechado La Luz de La Revelación.

 Poco, o nada bueno puede hacer El Señor en favor nuestro porque no le damos lugar, porque no lo recibimos, no lo aceptamos, no lo dejamos Ser Quién Es, no lo dejamos Ser Dios, sino que lo queremos aun sujeto a nuestra voluntad, limitado a nuestros caprichos, sometido a nuestro miedo, y ese no es Dios, sino un dios falso, una imagen falsa de Él, una invención humana, un ídolo.

 Tanto en el mundo, como en las religiones, triunfa el racionalismo, se impone realmente el agnosticismo, pero, disimulado, pues unos dicen tener fe en sí mismos, y otros en Dios, pero la verdad es que, ni en el mundo, ni es las religiones hay Fe Verdadera, estamos ante la gran apostasía.

 Lógicamente que la gran apostasía anunciada como Señal de La Segunda Venida de Cristo, no es evidente a los ojos comunes, debido justamente a la hipocresía generalizada, a la complicidad personal con el adversario, a que nos hemos dejado tomar, dominar y someter por el miedo y a que nos hemos vuelto hipócritas, embusteros, traidores, y peores aun que judas.

 Realmente el mundo actual es agnóstico, pues cada uno cree lo que se le viene en ganas, se hace gala de racionalismo, unos dicen creer en sí mimos, otros en dios, otros en Jesús, pero, cada uno hace lo que e le viene en ganas, poniendo de manifiesto que solo hay miedo, egoísmo, preocupación por sí, incapacidad voluntaria para creer realmente en Dios, pues nadie quiere creer en Dios, ni confiar Verdaderamente en El Señor.

 Todo es relativo en este mundo, pues todo se ha sujetado a gusto y capricho de cada uno, al libre albedrío, pero, u libre albedrío no formado, no educado, de manera que la humanidad es como un nene caprichoso que quiere dominar a sus padres porque tiene miedo, esta preocupado por sí y esta desesperado buscando seguridad, deseando ser adorado para escapar del miedo, del espanto, del terror que le provoca la sola idea de ser ignorado o de pasar desapercibido, dado que deduce en su abismo existencial que eso es no ser amado.

 Muchos no quieren creer en Dios, otros ni siquiera saben ya que existen, otos lo inventan a su gusto, y hasta en las mismas religiones las verdaderas doctrinas han sido cambiadas, adulteradas y reformadas para adaptarlas al mundo moderno, para congraciarse con el mundo y abandonar la fe, para reclamar aceptación y evitar también un desprecio, llegando a convertir las religiones en corporaciones, multinacionales, empresas que solo quieren adictos-clientes-supuestos fieles, o como mucho, socios de una sociedad por acciones.

 Cada uno quiere ser su propio dios, o inventar un dios a su gusto, cada cual quiere vivir encerrado en sí, dedicado a sí mismo, a su orgullo-imagen, empeñado en hacerse adorar, acepar, reconocer, obedecer, valiéndose así orgulloso, vanidoso, ególatra y desamorado, incapacitándose voluntariamente para creer en Dios y para confiar en Su Amor debido a que quiere creer que no necesita de Dios, y debido a que realmente da miedo la idea de pensar en obedecer, aceptar, renunciar, etc.

 Si bien progreso, tecnología, ciencia, etc., no son malos, no son dioses, pero, se los adora como tales, y es así que muchos se encierran en un mundo muy avanzado tecnológicamente, pero, falto absolutamente de Vida, Amor, Verdad, ajeno totalmente a la realidad, donde el hombre viene a ser como el centro del mundo, lo que nos lleva a retroceder como humanos a una etapa peor que la edad media.

 La gran apostasía, la crisis de Fe, el abandono generalizado de la Verdadera Fe, es consecuencia del miedo, de la preocupación por sí, de querer creer que no necesitamos a Dios, cuando no queremos en realidad confiar en Él por cobardes, también, porque no queremos obedecer, porque queremos hacer lo que se nos viene en ganas, queremos ser dioses y este orgullo rivaliza con Dios, de manera que lo desechamos a Él eligiéndonos a nosotros, o a nuestro orgullo.

 No queriendo confiar en Él Verdaderamente, acabamos confiando excesivamente en nosotros, volviéndonos agnósticos teóricos o prácticos aun cuando decimos que no lo somos, poniendo una falsa confianza en nosotros, en otros, en las capacidades humanas, y acá es donde surge el veneno de estos tiempos, la mutación humano-infernal, la deformación total de la espiritualidad y su anulación completa, el humanismo.

 El humanismo parece bueno, pero, es en realidad ‘satanismo’ disfrazado, los mismos satanistas lo dicen, ellos penetraron en el mundo y se han impuesto, pero, como lo hace satanás siempre, ofreciéndose como algo útil, bueno, justo o necesario, nunca como la peste inmunda y abominable que es, un maldito cerdo repugnante desesperado por ser adorado por lo que dice y cree ser, como un dios.

 El humanismo imperante hasta en las religiones, acabará por degenerarse en el ‘post-humanismo’, donde lo que se persigue es la unión de humanos a la misma tecnología que se adora como diosa, de los que ya hay muchos avances. No quiere decir que vayan a reinar las máquinas, pero, sí que los humanos se van a convertir en máquinas, o sea, en mecánicos, fríos, calculadores, desamorados, sin corazón, sin vida, sin mas que un pensamiento matemático, donde impera la muerte y no hay lugar para mas nada que una justicia odiosa y vengativa.

 Anulando a Dios, negando la Fe, no hay lugar para límite alguno, solo hay lo que presenciamos en estos tiempos, desenfreno total, bestialización de la humanidad, y dominio de los demonios, sutil a veces, directo en otras, pero, ya no hay defensa tampoco, estamos a merced de todos los enemigos espirituales de siempre, y es porque no hemos librado el verdadero combate espiritual.

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