miércoles, 31 de julio de 2013

272.- ¿CÓMO ACABA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL?



272.- ¿CÓMO ACABA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL?


 Gente perversa, realmente satánica esta gobernando el mundo y no es novedad, se sabe que las logias, mafias, asociaciones, corporaciones, bancos, entidades financieras, grupos económicos, etc., disponen, deciden y dirigen el destino de los miles de millones de habitantes del planeta, y encima, que no se trata de personas que adoren a Dios o que quieran el Bien Común, ni nada bueno.

 Almas perversas, degeneradas, corruptas, demoníacas, depravadas, realmente muertas y peor que poseídas, fundidas con el adversario, someten a la humanidad entera a la mas horrenda y abominable esclavitud mundial, y tal cosa es posible porque es reflejo del reinado de satanás en los corazones, de la ausencia de Dios, de la presencia d la muerte eterna, es el reflejo de la vanidad humana.

 Desgraciadamente los que imperan en el mundo ocultamente, son satánicos, le rinden culto a satanás, ya sea directamente reconociéndolo como dios, o ya sea indirectamente entregándose a vicios, ambiciones y perversiones por adorar el poder, el dinero, el becerro de oro.

 Desgraciadamente lo miso ocurre en las religiones que han venido a ser empresas internacionales solo preocupadas por captar clientes, capaces de rengar a Dios con tal de obtener dinero, poder, aceptación, etc.

 La situación de las almas en general, no es diferente, sino que es igual, dado que no se ama a Dios en verdad, no se lo acepta, no se lo sigue ni recibe, entonces, puede el adversario hacer libremente lo que se le antoje en el mundo y de las almas, obrando impunemente im personam, o por medio de sus idiotas títeres, de sus ministros y colaboradores.

 Considerar que, encima, el culto al adversario es enseñado a los niños desde la mas tierna edad, debido a que se toma a la brujería como algo bueno, necesario, como si aportase poder para superar dificultades y se lo inculca en novelas, televisión, libros, internet, cine, etc.

 El mundo como esta construido por los arquitectos satánicos, es satanismo puro, la vida sobre la faz de la tierra, común y corriente, es satanismo puro, debido a que cada uno se adora  así mismo, piensa solo en su ‘yo’ como en un dios y se dedica a adorarlo y a hacerlo adorar conformando así a su ego hasta volverse un demonio desesperado por ser adorado.

 No solo los cerdos dueños del mundo por usurpación en nombre de satanás al servicio secreto de su majestad, la muerte eterna, son satanistas endemoniados, sino que todas las almas colaboran renegando de Dios, rechazándolo, prescindiendo de Él, dedicándose desesperadamente a sí mismas buscando y esperando ser saciadas en su ego, conformadas en su deseo de adoración.

 El nivel espiritual general, el balance de la humanidad da mas que rojo, y encima, hay quienes se esfuerzan por convencerse de que vienen vientos de cambios cuando solo merecemos y podemos esperar mas abominación, corrupción y muerte.

 Recordar simplemente lo que decía el profeta en el antiguo testamento, que ningún profeta que anuncie la paz es tenido por bueno hasta que se realice lo que promete, porque los profetas no están para mentir, sino para advertir, despertar, llamar la atención, sacudir queriendo evitar que la humanidad se desbarranque, de manera que anuncian hambres, pestes y guerras, y no porque les guste, considerar que tales anuncios les han costado sufrimientos y al final el martirio.

 Ni Dios, ni persona alguna en sus cabales, queremos hambres, pestes, guerras, pero, no hacemos lo necesario para evitar tales cosas, solo nos corrompemos y nos esforzamos por corrompernos aun mas, es como si manifestásemos que queremos lo que no nos agrada, lo que sufrimos y padecemos.

 Tenemos que empezar a buscar a Dios, a hacer penitencia, ayuno, oración, si queremos ver que el mundo cambie, si queremos que todo lo que se esta pudriendo a pasos agigantados sea revertido, si deseamos Que El Señor Venga-Vuelva y Que nos Abra Un Camino de Salvación, una Puerta en El Cielo obrando el Gran Milagro Prometido.

 Considerar que el Gran Milagro, no es algo espectacular, mágico, llamativo, etc., Dios no obró ni va a obrar de esa manera, el Gran Milagro es la Revelación misma de los pecados para que podamos corregirnos, enmendarnos, para que nos dejemos limpiar-purificar por Dios, y en eso, liberar de las tinieblas, salir del abismo y volver a la comunión con Él, recibiendo así Su Espíritu-Bendición-Amor, entrando místicamente en su Reino.

 Sabemos que el gobierno mundial, el nuevo orden, y toda esa farsa-engaño que se finge necesaria y útil por la que pocos someten a todos en el mundo queriendo hacer creer que semejante estado orwelliano a escala mundial es la salvación, es satanismo, es el reino de satanás instalado en el mundo, pero, debemos comprender que no se va a acabar, ni va a bajar Dios y lo va a destruir, solo y simplemente porque o merecemos algo mejor.

 Tenemos que aprovechar este tiempo en el que estamos desterrados en la propia tierra y a merced del adversario, para convertirnos, volver a Dios, crecer en verdadero amor a Él, para busca El Bien Verdadero, lo que es Verdaderamente Bueno, y luego una vez que se haya cambiado la realidad espiritual, será cambiada la situación externa.

 El nuevo orden, como el imperio romano, caerá carcomido por su injusticia, por su misma corrupción, simplemente porque fue instalado por una banda de delincuentes, y como tal, van a acabar por pelearse entre sí porque no son virtuosos sino ambiciosos, demoníacos y perversos, pero mientras tanto, como los Santos Mártires del comienzo del Cristianismo, debemos empezar a amar a Dios con verdadero y Santo Sacrificio, es decir, buscar a Dios, su Voluntad y obedecerlo en medio de un mundo sin Dios, aprendiendo a librar el combate espiritual contra los enemigos reales.

 Lo primero que debemos echar del mundo es a satanás y a todos sus espíritus impuros, venciendo a la muerte terna y a todos los enemigos espirituales, luego, lo que vemos en el mundo, su reino o la expresión material de su abominable presencia, que es el nuevo orden, caerá solo.

Leer:





271.- MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD



271.- MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD

 Como no hemos perdonado, hay odio generándose en el alma por ese rencor consentido, y ese odio, nos odia, produciéndose lo que conocemos como autodesprecio.

 No hemos perdonado totalmente a Dios, no lo hemos aceptado por competo. Podemos haberlo aceptado en algo, incluso mas que otros, pero, no lo hemos aceptado en la totalidad de la capacidad que nos ha dado para recibirlo, lo que significa que lo amamos mediocremente, solo un poco, y aunque sea mas que otos, no es suficiente, pues, como los otros, no hemos respondido al llamado-vocación propia.

 No debemos comprar, porque no sabemos, no vemos, no entendemos, hay que aprender a escuchar a Dios, dejar que Él Juzgue, y que de a cada uno lo suyo, lo que le corresponde según el grado de amor que tenga. Considerar también que no todos maduran en el mismo tiempo, ni de la misma manera, y no todos quieren lo mismo, por ello, no debemos rejuzgar, no debemos suponer, sino escuchar siempre a Dios y en todo, porque su Voluntad Revelada, produce un Juicio.

 Hay que hacer el esfuerzo que a cada uno Dios le pide, debemos dar el paso que Él nos invita a realizar, de lo contrario, seguiremos postrados y perdidos en la muerte terna, atrapados, hundidos y sumergidos en tinieblas, sufriendo, padeciendo, degenerándonos, deformándonos, corrompiéndonos.

 Considera que la falta de progreso o crecimiento espiritual personal, no solo nos afecta individualmente, sino que también acarrea perjuicio a muchos, incluso sin verse, pues la podredumbre y corrupción de las almas que es espiritual, se contagia a la vez que genera una ola que atrapa, envuelve y lleva a muchos, siendo todos víctimas sin quererlo ni saberlo.

 Pero es la situación cuando hay almas decididamente corruptas, que eligen al adversario por ambición, dinero, sed de adoración o de poder, porque no solo éstas se corrompen, sino que acarrean una corrupción espiritual general que mata muchas almas y hasta las confina al infierno eterno, cosa por la que quedan impunes en el mundo, y desgraciadamente hasta son felicitadas y reconocidas, pero, no queda impune ante el Juicio de Dios.

 Lo mas grave al respecto es si la corrupción, depravación, degeneración, etc., se trata de un alma que dice y finge amar a Dios mientras que en realidad esta desesperada por hacerse adorar, servir, ver, reconocer, obedecer, etc., porque arrastra a su inmundicia, ego, agujero, corrupción inmunda, depravada e infernal, a todos quienes le creen y siguen suponiendo que es algo bueno.

 Considera que un alma que se ahoga en sí misma, que se hunde-sumerge en su ego practicando egolatría, aun cuando diga y finja amar a Dios, es un abismo, pues para no hundirse, se aferra a otras, justamente a las que le creen y la siguen, a las que le hacen caso y la aceptan creyendo que es una especie de representante divino sobre la faz de la tierra, cuando en realidad, se trata de un verdadero demonio encarnado.

 Ésta alma puede quedar impune en el mundo, pero no al Juicio de Dios, por ello es que padece en sí las llamas infernales que elige y prefiere, es devorada por esa sed ardiente y desesperante de ser adorada, creída, vista, cultivando esa imagen hipócrita, inmunda y depravada para construir su embuste infernal, aquel en el que sirve a satanás convirtiéndose ella misma en la muerte eterna que vaga sobre la faz de la tierra.

 No entra el adversario en la vida de nadie sin su consentimiento, y su habilidad esta en conseguir ese consentimiento. El problema es que el mundo de hoy es un verdadero infierno, de manera que las almas desde la mas tierna edad practican satanismo dándole así consentimiento al adversario no solo para entrar en sus vidas, sino para destruirlas y convertirlas en abominaciones infernales repulsivas con atas que encima, se pavonean, jactan, se mueven orgullosas y presuntuosas pretendiendo ser como diosas.

 Mientras no aceptemos-recibamos a Dios, vamos a seguir teniendo vacío y desolación, vamos a seguir padeciendo su falta-ausencia, y no es Dios injusto en eso, ahí nos esta Revelando la Verdad para que podamos corregirnos, pero, como tontos, nos estamos esforzando por hacer oídos sordos y por convencernos de que merecemos ser adorados, queriendo creer que así nos veremos saciados, conformados o que seremos liberados, negándonos a ver que es así como estamos manifestando claramente que preferimos las tinieblas y no a Dios, exponiendo que las deseamos para siempre y no a Dios.

 Comprender entonces, la gravedad de la estulticia humana de estos tiempos, elegimos no solo estar sin Dios ahora, sino que lo estamos haciendo de tal manera que ya sirve como manifestación de la voluntad firme, fuerte y clara de que es y será así para siempre por elección propia.

martes, 30 de julio de 2013

270.- DIOS QUISO SALVARNOS



270.- DIOS QUISO SALVARNOS

 El alma que no elige amar a Dios, se convierte en víctima de su propia desolación, cae en un delirio de soberbia y solo aprende a reptar sobre la faz de la tierra volviéndose pendenciera, arrogante, vanidosa, presuntuosa, desafiante, vive para cultivar la muerte.

 No camina sobre la tierra, repta, se arrastra, a la vez que alza desafiante y provocativa su frente llena de soberbia, buscando como la serpiente en la que se ha convertido, a quien envenenar, a quien contagiar su muerte, o sea a quien hacer víctima de su orgullo, busca víctimas a las que humillar, someter, vencer mientras se esfuerza por hacer ver la mentira, lo que cree, que es perfecta.

 El alma que ha renegado de la Voluntad de Dios, que no lo ha buscado, incluso cuando hable de Él todo el timo y se esfuerce por hacerse adorar, esta perdida en su propia abominable desolación, ahogada en su putrefacción y es una serpiente corrupta y corruptora.

 Esa alma desafía, provoca, cuestiona, reclamando orgullosa y satisfecha de sí, de esa imagen abominable que se ha dado-construido, se aceptada, pues es una maldita resentida que busca venganza. Solo le importa la aceptación, porque no ha perdonado, no ha aceptado el desprecio, entonces, se halla trabada buscando, exigiendo, demandando e imponiendo ser aceptada o no despreciada.

 Sola se traba-atrofia, porque al no perdonar, se dedica a vengase, a buscar orgullosamente como sea, aceptación, desafiando, provocado y humillando. Como tonta se afea, deforma y muestra repugnante, porque, inmadura y caprichosa, provoca, desafía, quiere imponer que la desprecien.

 Parece contradictorio pero no lo es, debido a que esta llena de veneno, podredumbre y maldad, y lo que quiere en realidad es escupir su abominación, corrupción, así es que pide la aceptación que dice que se le debe mientras se presenta repugnante, odiosa, resentida, desafiante, provocadora.

 Es una trampa, se presenta todo lo fea y repugnante que puede ser reclamando aceptación, porque en realidad espera no recibirla, dado que así tiene la excusa que en realidad buscaba para vomitar su odio, veneno, para escupir su perversión haciendo a cualquiera víctima de su putrefacción.

 Con su accionar solo demuestra su inmadurez, la falta de amor, su maldad, el estar podrida y corrupta, el ser resentida y maldita, el estar totalmente dedicada-consagrada al orgullo-amor propio, y por lo tanto sometida a la muerte eterna y al servicio de las manipulaciones infernales.

 Tal alma es absolutamente hipócrita, embustera, farsante, un gran peligro para sí y para su entorno, debido a que finge amabilidad, humildad, afabilidad, etc., para atraer, pero en realidad es posesiva, dominante, consumadamente caprichosa, verdaderamente rebelde contra Dios, y esta decidida a hacerse adorar como sea no importándole mas nada de nada, ni de nadie.

 En el fondo, ocultamente, es maldita, despiadada, porque es desamorada, considerar que no es capaz de amar a Dios, entonces, no es capaz de amar a nadie, y no es capaz de amar a Dios porque no quiere, debido a que, todo el que quiere amar a Dios, es Asistido por Dios para poder lograr cumplir su deseo, buena intención, para que se haga y concrete su voluntad que es felicitada por Dios.

 El Señor, como Dios, sabía lo que iba a ocurrir, por ello se adelantó en el tiempo y visitó a cada uno, golpeó la puerta de la vida personal para que le abriésemos, no todos lo hicieron, así es que no pudo obrar por y para nuestro Verdadero Bien, por ello es que ahora estamos a merced de la gran desolación de la que El Señor quiso salvarnos.

 Como tontos, hemos elegido el orgullo, nos hemos dedicado al amor propio, entonces, no tenemos defensa, protección, estamos absolutamente a merced del adversario.

 Considerar lo que ocurre, si rechazamos al Señor, al Salvador, quedamos llenos de orgullo, hundidos y perdidos en nosotros mismos, totalmente a merced del adversario que puede entrar libremente en nosotros por esa muerte elegida, querida, consentida, buscada, cultivada y adorada, por ese orgullo delirante del que estamos satisfechos y al que no dejamos de favorecer, defender, hacer crecer.

 Se levanta libremente desde el abismo el adversario alzándose orgulloso, desafiante y constituyéndose en dios, rey, señor, dueño absoluto, tirano, impostor, engañador, y nos domina-somete por completo, es como cuando la lava incandescente asciende desde las capas inferiores de la tierra buscando chimeneas para aflorar.

 Ahí aflora el orgullo, el adversario mismo se adueña por completo, se corona como rey y nos domina. Queremos creer que somos libres, que vivismo la gloria sobre la faz de la tierra, que cuanto hacemos esta bien y que cuanto queremos, se nos ocurre o antoja, también esta bien y es bueno, nos es debido.

 De esta manera nos descontrolamos por completo, porque el adversario metido en nosotros gobernándonos por completo, con la suma del poder, con el control total, nos usa como títeres, y es así que no sabemos al final ni lo que queremos, ni lo que hacemos, ni lo que decimos.

 Con el correr del tiempo en este estado de muerte espiritual querida, cultivada, consentida, buscada, preferida, nos volvemos errantes sobre la faz de la tierra, llegamos a ser verdaderamente delirantes, unos enajenaos que están totalmente afuera de la realidad y perdidos en sí, en sus tinieblas.

 Se nota la incoherencia, el ser errantes, el comportamiento deja en evidencia lo que somos. Nos volvemos contradictorios, solo gritamos, protestamos y decimos que se nos debe adorar y obedecer, pero, la verdad es que estamos totalmente perdidos, confundidos y hemos perdido la simple noción de la realidad, porque estamos embotados en nosotros mismos ahogados en soberbia y delirando de orgullo.

 No sabemos ni lo que queremos, nada nos agrada ni conforma, y en realidad, estamos hartos de satisfacernos, pero no estamos dispuestos a dejar de hacerlo, de manera que seguimos corrompiéndonos, enredándonos en los propios caprichos que son tantos y tan contradictorios que acaban por probar y exponer la incoherencia infernal de la que somos víctimas por elección propia, pues Dios quiso salvarnos.

269.- LA CONFIRMACIÓN DE LA ELECCIÓN



269.- LA CONFIRMACIÓN DE LA ELECCIÓN

 La persona que no ha aceptado la Voluntad de Dios y que ha decidido vivir por y para sí misma en el mundo, muere en el espíritu, pierde la capacidad de amar, y esa muerte alcanza al alma que comienza a morir agusanada, que se pudre, corrompe, pues se vuelve una guarida de espíritus impuros, es decir, se llena de vicios que son puertas para los demonios.

 Con el correr del tiempo esa alma muere, aunque no deja de existir, o sea, continúa existiendo, aunque transformada y de un modo diferente.

 La transformación es a imagen y semejanza del adversario, pues tiene su espíritu que es el orgullo-amor propio, esa adoración a sí que clama adoración, aceptación, reconocimiento, ser tomada en cuenta.

 Agusanada como un cadáver, se descontrola, pervierte, se vuelve depravada, pues no tiene espíritu, no tiene vida, no tiene amor, ni nada bueno, solo podredumbre, corrupción y muerte.

 Ha comenzado sobre la faz de la tierra una existencia distinta, absolutamente diferente, contraria a aquello para lo que ha sido creada, pues se ha hundido en la muerte, ha pasado por el estanque de la muerte eterna y fue convertida en un demonio sobre la faz de la tierra.

 Exteriormente se ve solo un hombre o una mujer de mundo, o lo que quiera aparentar, pues tiene la adaptación infernal que el mundo reconoce, celebra, festeja, etc., mientras que en el interior, es un verdadero cadáver, una abominación desoladora.

 La persona rebelde a Dios, desamorada, dedicada con exclusividad a sí misma, tiene una imagen, una apariencia, algo que el mundo celebra, reconoce, acepta, pues se ha dedicado a sí y en de tanto tenerse en cuenta con exclusividad, solo ha construido en la apariencia, en lo superficial y vano.

 Es una vanidad, es vanidosa y fuente de vanidades. En esencia, en consistencia es vana, por ello se dedica a vanidades, las que vienen a alimentar la vanidad misma en que se ha convertido, y luego, como en círculo vicioso, engendra mas vanidades, y es así como se autodestruye.

 La persona en sí se esfuerza por reír, por creerse contenta, por convencerse de que es victoriosa, vive en el frenesí, un éxtasis forzado de vicios, perversiones, evasiones, disipaciones y mentiras. Quiere convencerse a sí misma de que es exitosa, y no deja de esforzarse para lograrlo, pero, siempre según el entender del mundo, según los cánones de perfección del mundo no menos vanidoso y corrupto.

 No ve que tal éxito, es un camino de corrupción, perversión, autodestrucción, debido a que se adora a sí misma, no ama, no ve la Verdad, no la considera, ni la adquiere, esta evadida de Dios, ausente en Él, debido a que esta omnipresente en sí misma, ella es su propia obsesión.

 El alma, por ser de naturaleza espiritual, no deja de existir, puede mudar su modo de ser, y a la larga, puede ser confirmada en ese cambio. El cambio puede ser bueno o malo. Es bueno cuando el alma obedece a Dios, sigue al Señor en El Camino de la Revelación de Su Divina Voluntad. Es malo cuando hace lo que quiere, pues en realidad esta dejándose guiar, conducir, llevar, por el adversario y por la muerte eterna.

 En la transformación buena, el alma es confirmada por El Espíritu Santo, una Bendición de Dios, su aprobación-aceptación, que es cuando mira al alma con Amor y le sonríe. En la transformación mala, el alma es confirmada por la ausencia de Dios mas absoluta, por la gran desolación donde entra el que es el desolador, o sea, satanás, lo que significa que, cuenta con la presencia continua del adversario.

 La confirmación produce una transformación total, definitiva, consuma a la persona en el camino que ha elegido, o bien el de la Salvación, o bien el de la perdición.

 Confirmada el alma en el camino, no puede volver atrás, no puede cambiarlo, se ha realizado una elección definitiva, aun mientras se halla de paso por el mundo, de manera que, si anda por el buen camino, el alma es Pre-santificada, y si anda por mal camino, es pre-condenada.

lunes, 29 de julio de 2013

268.- FALTA DE VERDADERO AMOR A DIOS



268.- FALTA DE VERDADERO AMOR A DIOS

 Si a un nene caprichoso le damos el gusto, lo conformamos, suponiendo que así nos ama, no le hacemos bien alguno, porque ve que domina, controla, prevalece, y es eso lo que le gusta, lo que quiere, lo que acaba buscando, queriendo y demandando mas allá del medio por el que se manifieste, es decir, no le interesa lo que esta exigiendo, eso es solo un medio para adquirir poder, dominio, control, para prevalecer e imponerse.

 Es ahí donde ata, liga y somete a sus padres exigiéndoles adoración. No esta ni quiere estar conforme, nunca lo va  a estar, y siempre va a usar la culpa como pedio de chantaje, presión, extorsión.

 Es y será un desamorado, y también es culpa de los padres que no lo educan, no lo forman, que creen amar y solo se entregan a no hacerlo, adulando a una bestia, conformando a un engendro de demonio, ellos mismos están matando a su hijo en el espíritu al no enseñarle a amar, al no hacerlo madurar.

 El problema es que no están los padres capacitados para ser padres, entonces, sus vicios propios los dominan y controlan, y luego, otros mas viciosos y espiritualmente deformes, desamorados, corruptos, los someten y esclavizan.

 Así es como siempre se ha criado al pueblo de Dios, y es por ello que las almas son corruptas, bestiales, ególatras, deformes, desamoradas, no les importa Dios, no les interesa, siempre se ha inculcado el humanismo, parece que Dios debiera adorar, adular y conformar a la humanidad.

 Así es como se han construido religiones humanas, terrenas, mundanas, acordes a lo que cada uno quiere, pero, sin prestar atención a Dios, sin escucharlo, sin hacerle caso.

 Así es como satanás se infiltra e impone en las religiones exigiendo ser adorado, fingiendo adular, conformar y adorar a las personas, cuando en realidad, solo busca destruir las religiones que ha conquistado, poseído, dominado, controlado, donde se ha metido para demandar ser adorado.

 Dios nos Ama, por ello, no nos miente, no nos conforma, no nos hace caso, al contrario, nos corrige, nos advierte, porque el Amor no engaña, no adula, no habla para se escuchado, aceptado, tomado en cuenta, corrige incluso si es odiado y despreciado, porque Ama y previene, porque hace crecer y madurar, porque nos Guía a una Verdadera Evolución espiritual.

 Cuando Dios nos corrige, creemos como tontos que nos esta odiando o perjudicando, ese es el orgullo que tenemos, lo que deseamos creer, el miso orgullo que buscamos defender, no vemos que ahí el adversario quiere convencernos de que Dios nos esta perjudicando o castigando, solo porque el perjudicado y castigado real es él, dado que pierde el poder que ha adquirido sobre nosotros.

 Dios nos Corrige porque nos Ama, mientras que el adversario haciéndose pasar por dios y exigiendo adoración, no corrige por dos motivos, porque no nos ama, y porque quiere que cunda el vicio y se fomente la corrupción para llenarnos de podredumbre y arrastrarnos así al infierno por el peso de la abominación desoladora, de la falta de verdadero amor a Dios.

 Podemos ignorar por completo la Voluntad de Dios, prescindir de Él siempre, hacer lo que queremos, pero, no somos ni seremos libres, solo somos unos idiotas llenos de orgullo que se vuelven arrogantes, jactanciosos y que tratan de convencer a otros de su grandeza construyendo imágenes adorables de sí done ocultan su podredumbre y maldad.

 Considerar que, la medida de corrección de Dios que aceptamos, es la medida de crecimiento o evolución espiritual que tenemos, nosotros somos los que le ponemos límites a Dios, sin ver que los primeros y principales perjudicados, somos nosotros.

 Notar lo que ha ocurrido en las naciones, por ejemplo en nuestro país, con la excusa de la represión y los derechos humanos, se ha impuesto un libertinaje y descontrol total que ha resultado ser una gran anarquía, y que ha producido un cambio o transformación cultural donde todo lo malo es tomado por bueno, y donde lo bueno es condenado como malo.

 No vimos, no quisimos ver o no nos intereso que, desde la intervención masónica definitiva, golpe del ’76, solo han avanzado en la destrucción del estado y la aniquilación de la nación, pues a la vez hicieron un cuento, seducción, engaño, donde se vendió por los medios de comunicación una realidad irreal, donde se produjo un real lavado de cerebros.

 Así es que estamos en una anarquía controlada, debido a que la rebeldía oficial y permitida, es siempre dentro de los límites impuestos, y con la creencia de que hay absoluta libertad, pero en realidad, no hay Verdad, no hay amor a Dios, solo hay individualismo, vicios, corrupción, perversión, degeneración, abominación.

Leer:




domingo, 28 de julio de 2013

267.- LA MEJOR REVELACIÓN SIRVE DE NADA SI FALTA EL AMOR



267.- LA MEJOR REVELACIÓN SIRVE DE NADA SI FALTA EL AMOR


 La Primera Revelación de Dios como remedio para la humanidad estuvo en el decálogo, la ley, los diez mandamientos, donde la intención de Dios fue dar lo necesario para que la humanidad comenzase a reflexionar según la Luz de Dios sobre lo bueno y lo malo.

 El pueblo depositario de tal Revelación Divina tenía la responsabilidad de custodiarla, preservarla, perpetuarla, pero tales cosas no se limitaban a transmitir un solo y mero conocimiento, sino a que fuesen una práctica real.

 No tiene coherencia si Dios solo da un mensaje que deba ser aprendido y repetido de memoria exigiendo luego su recitación para aprobar y dar la salvación, eso solo lo pueden creer los que no tienen fe, o los que están cegados por los demonios.

 El pueblo que fue el elegido en primer término, debía conservar esa Revelación de Dios mas que en la mente, en el corazón, en la vida, en su casa, en su experiencia personal, de lo contrario, ocurriría lo que con el tiempo se hizo evidente, que hasta la mejor Revelación sirve de nada si falta el amor.

 Debía ese pueblo custodiar esa Revelación no en lo escrito, sino en el corazón, en la experiencia de vivirla y de transmitirla como verdadero legado de Dios, como Don de Amor Divino, a las generaciones venideras.

 Debía perpetuar esa Revelación en el sentido que había que vivirla y enseñar a vivirla, no añadirle lo superfluo hasta ahogarla y volverla insoportable, no porque el Don de Dios fuese malo, sino porque lo que se le había añadido lo había ahogado, ocultado, deformado y se imponía demostrando como los corazones estaban mas llenos de amor propio, miedo y preocupación por sí, que de amor verdadero a Dios y al prójimo.

 La cuestión es que la humanidad en el pueblo que fue elegido en primer término, respondió como satanás a la primera prueba, se adoró a sí misma, se llenó de orgullo prefiriéndose y pospuso a Dios.

 La humanidad recibió otro Don de Amor Divino en ese instante, ahí comenzó la historia del que fue el segundo pueblo elegido, el que debía reparar las faltas, colaborar con Dios en la tarea de salvar a la humanidad, pero, como el primero, se eligió a sí, no perseveró, y no solo no hizo la tarea, sino que también se rebeló.

 El segundo pueblo que fue el elegido, debía responder a la segunda prueba, a la Revelación del Misterio de la Unión Hipostática, pero se rebeló igual que el primero, debido a que no hizo el trabajo que le correspondía, no se preparó, no colaboró con El Señor en salvar a la humanidad, y luego, lleno de orgullo, se preocupó por hacerse adorar pretendiendo así llenar su vacío y eliminar su desolación.

 Debería haber colaborado en la Revelación de Dios, en recibir y transmitir El Espíritu Que Dios le Dio, El Que le Daba Vida, pero, ni lo quiso recibir, ni lo quiso transmitir, ni admitió que otros lo recibieran, como el primer pueblo no recibió, no transmitió, ni quiso que otros recibieran al Mesías, quedando así claro el pecado de ambos pueblos, la falta de amor a Dios, el orgullo que reclamaba en su seno adoración mientras se negaban a dar a Dios lo esencial.

 Perdido en sí, no supo ver la Hora de Dios, no quiso ver Su Revelación-Paso-Venida, se opuso al don del Espíritu, y como el primero, lo único que consiguió fue perder el don que no quiso recibir, mas lo que había recibido con anterioridad.

 Esto significa que, el pueblo judío perdió la Bendición de Dios a pesar de haber recibido Su Revelación, primero porque no quiso la salvación de la humanidad, sino reinar sobre ésta, perdiendo por ello la primogenitura por un palto de lentejas.

 Significa que el pueblo cristiano, perdió también la Bendición de Dios a pesar de haberlo recibido en el principio, a pesar de haber recibido Su Revelación, porque no quiso la salvación de la humanidad, sino que quiso reinar en el mundo, hacerse adorar como el primero, perdiendo así la predilección y preferencia de Dios por las moneditas del césar.

 Éste segundo pueblo debía comprender y aceptar Que El Espíritu de Dios sería dado a todos, pero, aborreciendo Su Revelación y persiguiéndola hasta impedirla, lo que consiguió es quedar sin Dios por haber rechazado la Salvación, el remedio dado por Dios contra su orgullo y presunción.

 Ninguno de los dos pueblos amó a Dios, sino que, orgullosos, ambos insistieron en sus privilegios y despreciaron su Bendición, lo mataron, ahogaron, impidieron aquello que les daba vida, la Presencia Viva de Dios, impidieron y ahogaron la Revelación.

 Si bien Dios se encuentra ausente en el mundo, echado oficialmente, desplazado y reemplazado, no deja de Revelarse a las almas que lo busquen en Verdad, que quieran recibir Su Espíritu y participar en su Revelación, o sea, a aquellas almas que quieran amar a Dios en verdad, en El Camino de la Revelación de Su Voluntad.

 Leer:





10.- REMEDIO-RESPUESTA-NUEVO DON O REVELACIÓN DEL AMOR-DIOS: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/04/10-remedio-respuesta-nuevo-don-o.html





sábado, 27 de julio de 2013

EL COMBATE ESPIRITUAL HOY



EL COMBATE ESPIRITUAL HOY


Consta de una introducción y de siete capítulos:


Introducción: HIPOCRESÍA GENERAL TOTAL

Capítulo I: ADORANDO AL ADVERSARIO Y ENTREGÁNDOSE A LA MUERTE ETERNA

Capítulo II: ABISMO DE ORGULLO Y EGOLATRÍA

Capítulo III: ENEMIGOS ESPIRITUALES DE HOY

Capítulo IV: MUERTOS EN EL ESPÍRITU

Capítulo V: HEREDEROS DE SANTIDAD

Capítulo VI: CONCLUYE SU MISIÓN EN EL MUNDO

Capítulo VII: CREEN Y DICEN AMAR A DIOS


Introducción
HIPOCRESÍA GENERAL TOTAL

 Vemos en el mundo que hay guerras y rumores de guerras, tal como lo avisara El Señor entre otras Señales previas a su Venida, no solo las naciones están en guerra, sino que se preparan para nuevas guerras, las que serán económicas, como siempre, y también como siempre, derivarán en acciones militares.

 El mundo corre a su autodestrucción, y esto es debido a que las naciones se han corrompido y corren a su autodestrucción. Las naciones se corrompieron y se abisman en la ruina porque las almas se corrompieron, hundieron, abismaron y perdieron en tinieblas prescindiendo de Dios, renegando de Él, despreciando Su Voluntad.

 Hoy en día, en lo personal, individual, cada uno piensa en obtener provecho como sea, valiéndose de su vida para perderla en el mundo robando, engañando, defraudando, especulando, etc., es decir corrompiéndose materialmente y destruyéndose moral y espiritualmente.

 El único ganador es satanás, pues consigue lo que quiere, obtiene la aniquilación completa de las almas, obtiene reducirlas a la mas horrenda esclavitud jamás conocida, y a algo peor, a un engaño tal que las almas aun se dicen felices mientas se están pudriendo en vida y no son capaces de librarse del arrastre irremediable al fondo del abismo eterno.

 Lo que ocurre con las almas individualmente consideradas, no es diferente a lo que ocurre con conjuntos de éstas, grupos, asociaciones, instituciones, agrupaciones, organizaciones, razas, religiones, etnias, etc., y luego, naciones y el mundo entero.

 Cada cual hace lo que se le viene en ganas, es una anarquía generalizada, es el individualismos egoísta mas atroz que se ha conocido, a nadie le importa nada de nada, ni de nadie, pues cada uno busca egoístamente solo y siempre su propia e infernal satisfacción depravándose, corrompiéndose, entregándose a toda clase de abominaciones, no considerando siquiera que en el camino, se esta convirtiendo en un verdadero demonio.

 No dejamos de pensar en nosotros mismos, de admirarnos, adorarnos, idolatrarnos, y es así que no dejamos de satisfacer el ego, de saciar el orgullo y de llenarnos del pestilente y repulsivo amor propio. Somos unos verdaderos desamorados a los que no les importa nada de nada, ni de nadie.

 No vemos que, mientas cultivamos el egoísmo orgulloso y desamorado, el individualismo y cuanta peste se ofrezca y celebre como buena en el corso del mundo, somos esclavos de la bestialidad infernal que estamos construyendo al autodestruirnos, es decir, somos esclavos de la abominable desolación, de la abominación desoladora.

 Solo queremos creer que somos libres, nos esforzamos por engañarnos y convencernos de tal cosa, pero no es verdad, no es ser libre hacer lo que a cada uno se le ocurra sin límite ni razón, o peor, sin mas límite que el que da la propia incapacidad para depravarse o corromperse mas aun. Tal aberración no es libertad, es libertinaje enfermizo e infernal.

 Estamos contentos, nos sentimos orgullosos de las abominables deformaciones infernales en las que incurrimos, ni siquiera consideramos lo que hacemos, no nos interesa, no nos importa, queremos creer que el paso por el mundo es distracción, irresponsabilidad, vagancia espiritual, etc., y luego, nos esforzamos por demostrarlo, sin ver que nos pudrimos en vida, que nos corrompemos en cuerpo, alma y espíritu.

 A nadie le importa siquiera ver o entender tales cuestiones, cada cual persigue la satisfacción e sus ambiciones con total desprecio de Dios, de otros, y al final, de sí mismo, debido a que solo se esfuerza por corromperse.

 Es una depravación infernal desatada en la tierra, nosotros hemos construido el infierno sobre el mundo, porque hemos echado a Dios, no hemos querido prestarle atención y nos adoramos en vanidades fingiéndonos dioses, no solo queriendo creer que somos algo grande e importante, sino esforzándonos por hacérselo creer a otros, y hasta a Dios mismo, como si tuviese que ver lo que queremos que vea, una imagen hipócrita e inmunda con la pretendemos encubrir la abominación de la desolación.

Capítulo I
ADORANDO AL ADVERSARIO Y ENTREGÁNDOSE A LA MUERTE ETERNA

 Decimos que tenemos fe, pero la verdad es que no la tenemos, debido a que no seguimos al Señor, sino que lo perseguimos, estamos tratando de que Él nos haga caso a nosotros, buscamos la manera de doblegarlo, someterlo y ponerlo a nuestra disposición.

 No amamos a Dios, no nos importa ni nos interesa, solo tenemos amor propio, un ego insoportable, tan abominablemente repulsivo que, incluso, da asco a los mismos demonios.

 Queremos creer que se nos debe adoración, reconocimiento y aceptación, estamos hipócritamente convencidos de que es verdad, y vivimos sobre la faz de la tierra como si fuésemos dioses o semidioses, exigiendo adoración, servicio, obediencia, dedicándonos por completo a buscar la propia satisfacción, y a imponer que otros colaboren, que nos satisfagan o perezcan por no hacerlo.

 Nos hemos convertido en delirantes de orgullo que están absolutamente convencidos de sus mentiras, que son víctimas de su misma mentira, de manera que creemos lo que queremos creer alejándonos por completo de la Verdad internándonos en las mas oscuras, abominables y repulsivas tinieblas infernales donde nos enterramos cantando como si fuésemos victoriosos.

 Tenemos lo que merecemos, no merecemos nada mejor, no hemos cultivado el amor, no hemos buscado la Verdad, solo generamos orgullo, hipocresía, amor propio, un deseo satánico insoportable de adoración, una sed insaciable de ser satisfecho en el ego.

 Al no demostrar interés por Dios, al no amarlo, solo estamos demostrando interés por el adversario mientras que fingimos que nos dedicamos a nosotros mismos. Como tontos, creemos que nos estamos dedicando a cuidarnos, protegernos, engrandecernos, etc., cuando en realidad, nos hemos empeñado en construir la destrucción, o sea, en construir un abismo que nos esta tragando, devorando, destruyendo, que es el ego.

 El ego-yo-amor propio, demanda, exige e impone adoración, aceptación y reconocimiento, así es que estamos desesperados por procurárselo, de manera que somos ególatras, nos rendimos culto a nosotros mismos, al yo-imagen, y después, no satisfechos ni conformes, nos desesperamos por lograr que otros nos adoren, vean, reconozcan, etc.

 Somos víctimas del vacío abominable, de la aborrecible desolación que hemos querido construir, porque no hemos querido amar a dios, adorarlo, obedecerlo, buscarlo, entonces, nos hemos derrumbado sobre nosotros mismos y tenemos su ausencia, padecemos su vacío, estamos a merced de un insaciable deseo de adoración que es lógica consecuencia de prescindir de Dios.

 Considerar simplemente lo que ocurre: no amamos a Dios, lo perdemos, nos hundimos en nosotros y ahí, nos tenemos lástima, pena y autocompasión, nos autocompadecemos como demonios y damos asco por la perversión abominable a la que llegamos a degradarnos.

 Después, desde ese abismo repulsivo como lupanar infernal, nos alzamos diciendo que somos humildes, buenos, grandes, importantes, adorables, etc., suplicando y exigiendo adoración, queriéndonos convencer de que la merecemos, construyendo una imagen para persuadirnos y autoengañarnos.

 Acto seguido, convencidos de la mentira, siendo las primeras víctimas del engaño, queremos aceptación externa, buscamos credibilidad, exigimos que crean esa mentira puesta por obra y constituida en un tesoro, buscamos adoradores para la imagen falsa, hipócrita e infernal que nos hemos dado.

 Así no solo somos víctimas-cómplices del adversario en la propia autodestrucción, sino que colaboramos con éste seduciendo, engañando y ahogando a otras almas en el abismo inmundo de egolatría que hemos formado en el interior.

 De esta manera le rendimos culto a la propia imagen, pero buscamos que otros también lo hagan, y es así como Dios, que comienza Su Paso con la Revelación de la Verdad, es rechazado, repudiado, dejado de lado, es el excluido de nuestra casa-vida-corazón.

 Al rendirle culto a la propia imagen, le estamos rindiendo culto a la presencia-reinado de satanás en nosotros, a eso que hemos construido sin Dios y contra Él, o sea, en colaboración y al servicio de satanás y de la muerte eterna.

 Es de esta manera que estamos adorando al adversario y nos hallamos entregándonos-consagrándonos a la muerte eterna, construyendo así el vacío y la desolación, la abominable desolación o abominación desoladora.

Capítulo II
ABISMO DE ORGULLO Y EGOLATRÍA

 Queremos convencernos de que no necesitamos de Dios, que podemos vivir sin Él, que es algo antiguo, del pasado, porque la verdad es que tenemos miedo.

 Le tenemos miedo a Dios porque no lo conocemos, porque es un gran desconocido, y no lo conocemos simplemente porque no lo tratamos. ¿Cómo conocemos a una persona verdaderamente?, tratándola, no hay otra manera, de nada sirve que leamos sobre ella, ni que nos dejemos llevar por lo que se dice, y respecto de Dios ocurre lo mismo, si no lo tratamos, no lo conocemos.

 Si no hay trato con Dios, solo sabemos lo que leemos o estudiamos, lo que otros dicen o comentan, etc., pero, son siempre opiniones personales, buenas o malas, pero siempre limitadas a las experiencias, vicios y virtudes de quienes las transmiten.

 Tenemos que dejar de buscar excusas y empezar a hacer lo que debemos hacer, o sea, abrirnos a Dios, empezar a orar, a tratar con Él, a buscarlo personalmente, empezar a amarlo, a obedecerlo, considerarlo y respetarlo, porque hasta ahora no lo hicimos, como mucho y con buena intención, solo hemos aprendido algo sobre Él, pero nada mas.

 Nos hallamos en una horrenda postración espiritual, en una abominable corrupción donde no pueden sino fermentar vicios y abominaciones, y no estamos remediando la cuestión principal, de fondo, central, seguimos sin amar a Dios, sin importarnos nada verdaderamente de Él.

 Si no escuchamos a Dios, no obedecemos a Dios, y si no obedecemos a Dios, no amamos a Dios, entonces, lo que hacemos no deja de ser hipocresía.

 Es malo, falso e inútil o que hacemos sin Dios, tantotas lo que se hace contra Él. Podemos tener buena intención, pero, si no le prestamos atención, no podemos obedecerlo y es así que construimos en el aire, en la arena, en el vacío, condenándonos por elección propia a la autodestrucción.

 Solos corremos tras el fracaso, y lo conseguimos, debido a que queremos construir una vida sin Dios y contra Él, mintiéndonos, engañándonos, tratándonos de convencer que lo que hacemos es bueno, importante, grande, etc., cuando en realidad somos los primeros engañados, los primeros esclavos y las primeras víctimas del adversario y de la muerte eterna.

 Estamos queriéndonos convencer de que podemos vivir sin Dios, que lo que hacemos esta bien y hasta que es importante, grande y duradero, pero, lo único que hacemos en realidad es oponernos a Dios, lo demás es superfluo, vanidad, apariencias, el envoltorio que le sirve al adversario para engañarnos, para hacernos tragar el buzón de la autodestrucción que consiste simplemente en prescindir de Dios.

 Siempre, absolutamente siempre, si prescindimos de Dios vamos a la ruina actual y eterna, pero, como miramos lo instantáneo, actual, no lo vemos, debido a que queremos convencernos, nos esforzamos por creer que somos exitosos, victoriosos, triunfantes, solo porque hacemos lo que queremos, o porque por un tiempo en todo nos va según nuestros planes, proyectos y ambiciones.

 Dejar a Dios de lado es suicidio espiritual, es entregarse-consagrarse a la muerte eterna y ponerse al servicio del adversario. Lógicamente, los enemigos espirituales no lo hacen ver en ésta, su verdadera gravedad, sino que lo venden, promocionan, imponen, etc., como si se tratase de salvación, de victoria, éxito, grandeza, etc., como si fuese algo bueno en el mundo, algo deseable.

 Los tontos somos nosotros que queremos ignorar la Verdad, prescindir de Dios, impedir Su Revelación, solos nos dejamos indefensos ante las maniobras y engaños de los enemigos infernales, y encima, nos sentimos orgullosos, satisfechos, queremos creernos felices.

 La estulticia humana no tiene límites, hemos dejado a Dios afuera de la propia vida-casa-corazón, y también, del mundo, ¿Qué podía suceder?, lo que acontece en estos tiempos, satanás se pasea libremente por el mundo haciéndose adorar, servir, imponiendo ser reconocido, visto.

 ¿Dónde sucede tal cosa?, en toda alma preocupada por sí, dedicada hipócritamente a fingir que se preocupa e interesa por otros, cuando la realidad es que es un abismo de orgullo y egolatría digno de ser un trono para satanás y sede para innumerables demonios.

Capítulo III
ENEMIGOS ESPIRITUALES DE HOY

 No hemos comprendido aun que las realidades materiales son efecto y reflejo de las realidades espirituales. Considerar que, las guerras y rumores de guerra en el mundo, son la expresión material del combate espiritual que se esta librando del que estamos ajenos en el entendimiento, pero realmente inmersos en su totalidad, pues nadie esta excluido de éste, quiéralo o no.

 No tenemos ni idea de que haya un combate espiritual, y si alguno piensa o considera estas cosas, por lo general es erradamente.

 El combate es entre satanás y sus fuerzas contra Dios y nosotros.

Enemigos espirituales
1
Demonio
2
Mundo
3
Carne
4
Muerte eterna
5
Quintacolumnista satanista’
6
Dragón
Bestia del mar
Bestia de tierra
7
Estatua:
Espíritu de miedo
Espíritu de culpa

1) Del lado del adversario están, en primer lugar él y sus demonios angélicos, y luego los demonios humanos.

1.1) Son demonios angélicos los ángeles que cayeron, que no perseveraron en la prueba, que se rebelaron contra Dios, y que no solo lo hicieron, sino que desataron una guerra contra Él queriéndolo vencer y contra los Ángeles Buenos, fieles o leales a Dios.

1.2) Son demonios humanos las almas que se rebelaron contra Dios, que renegaron de su Voluntad en su paso por el mundo, y que no solo fueron rebeldes, sino que quisieron serlo rechazando la Salvación, repudiando al Salvador, eligiéndose a sí, a los vicios, corrupciones, depravaciones, abominaciones, etc., que ofrecían satanás y sus demonios.

 Se trata de almas que completaron su paso por el mundo y se perdieron porque eligieron durante su paso por éste, la perdición. Por lo general son almas que odiaron y que quisieron seguir haciéndolo, pero, si bien lo esencial para que un alma se pierda es el odio, también sirven todos los vicios que entran a éstas, que ellas mismas buscan, consienten, cultivan.

2) En segundo término, encontramos el mundo. El mundo es la vida que se ha construido sin Dios y contra Él, el modo normal o habitual de vivir en rebeldía contra Dios, en oposición a Él, en desconocimiento, ignorancia y/o error respecto de Dios.

 No solo es el materialismo, el ateismo, el humanismo, el agnosticismo, el ocultismo, etc., sino que es lo que espiritualmente se genera y atrapa, seduce, engaña, retiene, maltrata, domina, somete a las almas.

 El mundo es como una masa pegajosa que exige adoración, reconocimiento y aceptación, y tal masa esta formada por los vicios que fermentan en todas las almas que se hallan de paso ahora, así como los dejados por las que pasaron antes y que caen por herencia sobre la actual generación.

 Considerar que, una persona puede resistir a las tentaciones, seducciones, imposiciones o exigencias del mundo esforzándose por obedecer a Dios, pero, al no tener el Espíritu de Dios, en su interior tiene un espíritu mundano que puede no incurrir en vicios corporales o materiales, pero sí en vicios morales y espirituales, estando igualmente al servicio del adversario y postrada espiritualmente en la muerte eterna.

3) La Carne es el tercer aliado del adversario, y por lo tanto el tercer enemigo nuestro. Se trata de la voluntad rebelde y desamorada, es esa egoísta y constante dedicación a sí mismo que presume de ser buena, pero no es mas que egoísmo consumado, falta de amor a Dios, miedo, preocupación por sí mismo, dedicación a sí.

 La carne puede fingir caridad, amor, piedad, etc. pues es hipócrita e imitadora, pero, es y será perversa, corrupta y corruptora, a la larga, como la corrupción en el mundo, deja en evidencia lo que es, quiere y hace, pues fingimos iteres por otros, pero en realidad, estamos desesperados por lograr ser aceptados, creídos tomados en cuenta y no despreciados, de manera que hasta lo que damos no es don, sino saqueo, un pedido de aceptación.

4) El cuarto aliado del adversario es la muerte eterna. La muerte terna en sí es nada, pero, reúne todos los vicios, los engendra y a la vez se nutre de éstos, es la reina, totalmente inútil que exige adoración, servicio y postración.

 Es el resultado de la falta de amor a Dios, esta en, entre y en derredor nuestro, pues se ha constituido en nuestro espíritu, debido a que carecemos de espíritu. Es el vacío que tenemos dentro, el abismo mismo, las tinieblas, lo que somos sin Dios, es decir, lo que en realidad no somos, porque es lo que queda en y de nosotros al renegar de Dios, un abismo insondable en el que comienzan a fermentar los vicios que nos devoran y que solo nos convierten mas en muerte.

5) El quinto aliado del adversario, y por ende, un quinto enemigo, puede ser llamado, ‘quintacolumnista satanista’, pues se trata de almas que se hallan de paso por el mundo y que ya están perdidas, condenadas, pre-muertas en el espíritu, y que se encuentran irremediablemente pre-condenadas por propia elección.

 Se trata de almas que han elegido irremediablemente el camino de la perdición, como los que practican brujería, satanismo, hechicería, adivinación, mancias, encantamientos, espiritismo, médiums, chamanes, etc.; también, aquellas almas que son democidas, genocidas, y las almas total y exclusivamente ambiciosas que, por dinero, fama o poder hacen cualquier cosa.

6) El sexto enemigo espiritual, es múltiple, esta formado por tres espíritus y sus respectivas expresiones materiales y terrenas:

6.1) Dragón. Es la presencia del adversario en el mundo, es su espíritu diseminado como ideología, cultura, sistema político, económico y financiero. Tiene dos partes o extremos, el capitalismo y el comunismo, con todo lo que hay en medio, con sus respectivas organizaciones, variantes, sistemas económicos, financieros, teóricos, doctrinarios, filosóficos, etc., los que en esencia, no son dos caras de una sola y misma moneda, la adoración del becerro de oro, la oposición a Dios, el desconocimiento de Él, la rebeldía.

6.2) Bestia que surge del mar. Es el mundo construido apropósito sin Dios y en contra de Él, y es el linaje satánico en le mundo, es decir, esas almas consagradas directamente a satanás por ambición, corrupción, depravación, etc., que hacen cualquier cosa para satisfacerse. Acá encontramos a bancos y entidades financieras, toda la estructura de la masonería, y también todo el ocultismo generalizado, organizado o no, así como toda la corrupción material que provoca y produce o engendra corrupción moral y degradación abominable en lo espiritual.

6.3) Bestia que surge de la tierra. Es la corrupción de las religiones, es la fe sin Fe, o sea, el mundo infiltrado en las religiones, mas la reacción también mundana de éstas. Es la falta de amor a Dios y la dedicación al mundo de las jerarquías de las religiones, como de todos sus fieles, debido a que genera una masa corrupta y corruptora, provoca un gran engaño y solo engendra nuevos vicios espirituales abominables, los que les abren las puertas de las almas y del mundo a los demonios y al reinado del adversario.

7) El séptimo aliado del adversario en contra de Dios y de la humanidad es la estatua o imagen mencionada en el Apocalipsis. Ésta se conforma de dos partes:

7.1) El espíritu del miedo. Es un espíritu femenino, de amor propio, preocupación por sí, vanidad, trivialidad, absolutamente superficial, iracundo, irascible, colérico, histérico, alterado, etc.

 Se encuentra en las almas sin Dios, que han renegado de Él y se han hundido en sí, se han perdido en su propio abismo de miserias y corrupciones.

 Como el estado general de las almas es éste, lo que se forma en estos tiempos, es el espíritu de la prostituta mencionada en el Apocalipsis.

7.2) El espíritu de culpa. Es un espíritu masculino, de orgullo, debilidad, fragilidad, inestabilidad, de autodesprecio, odio, etc.

 Se encuentra en las almas sin Dios, en aquellas que han renegado de Él y se han hundido en sí, que se han perdido en su propio abismo de miserias, abominaciones y corrupciones.

 Debido a que el estado de corrupción espiritual en las almas es tal, éste espíritu se halla en todas, y el conjunto de todos éstos espíritus corruptos, conforma la bestia que esta debajo de la prostituta mencionada en el Apocalipsis.


 Corolario: Notar que, el espíritu formado en el interior de cada alma, como en el mundo considerado en su conjunto, es lo contrario de lo que debería ser.

 Esto significa que, toda persona debería tener dos espíritus, uno humano puro, santo, perfecto, amante de Dios, que lo adore, elija, siga, prefiera, y otro espíritu enteramente Divino, que fuera la Presencia-Reino de Dios en ella, pero, como no hemos amado a Dios, el espíritu humano ha venido a ser una prostituta que se revuelca con satanás en vicios y se pierde en corrupciones, y en el lugar del Espíritu-Reino-Presencia de Dios, tenemos el reino del adversario, el vacío, la desolación, la muerte eterna.

 Acá es que encontramos el pecado de Adán y Eva actualizado, consumado y perfeccionado, pues nunca como antes se ha renegado de Dios, tanto el mundo, como las religiones, han rechazado a Dios y se ha formado una masa o bola de corrupción que solo corrompe mas y mas a las almas.

Capítulo IV
MUERTOS EN EL ESPÍRITU

 Cuando dejemos de vanagloriarnos, de admirarnos a nosotros mismos, vamos a poder empezar a ser útiles para Dios. Mientras sigamos admirándonos, adorándonos y esforzándonos para merecer ser reconocidos, notados, admirados, tomados en cuenta, etc., vamos a seguir rindiéndonos culto y cultivando la imagen, lo que es seguir colaborando con el adversario y consagrándose a la muerte eterna.

 Considerar que el adversario, satanás, era un ángel, y el mas alto de todos, pero, como se miró-admiró a sí mismo, se cayó en sí, se sumergió en su abismo de vanidades, desde donde se alzó oponiéndose a Dios, exigiendo lo incoherente, ser adorado, obedecido y servido, quería imponerle a Dios que le hiciera caso a él.

 Por supuesto que Dios no le hizo caso a un ángel rebelde, pero, no para vencerlo, humillarlo y despreciarlo como éste cerdito orgulloso y vanidoso sostiene, sino por su propio bien. Dios no le hizo caso, no le prestó atención, ni lo conformó para que pudiera ver el infeliz el abismo en el que había caído, para que comprendiera la abominación en que se había convertido, dándole tiempo de esta manera para que se corrigiera, convirtiera, para que saliera de su abismo.

 Si Dios hubiese sido como lo quieren presentar o representar hoy, es decir, tan bueno que parece tonto, en esa ocasión, hubiese adorado a satanás como él lastimosa y orgullosamente lo quería, lo hubiese conformado y también le hubiese concedido que toda la humanidad lo adorase, pero, como Dios Es Dios, y no puede cambiar a gusto de los caprichos orgullosos, débiles y viciosos de cada uno, no lo hizo, no lo hace ni lo hará.

 Si esto es así, ¿Cómo es que la humanad hoy se encuentra adorando a satanás y no a Dios, postrada y perdida en la muerte terna, incluso sin saberlo o comprenderlo, o hasta feliz de que sea así?, evidentemente que no es porque Dios lo haya querido, sino porque la humanidad misma lo ha querido y no se ha detenido hasta conseguirlo, obtenerlo, hacerlo.

 No es algo que Dios haya querido, ni Él se alegra en castigar a sus hijos, pero, sí debe corregirlos, o sea, permitir lo que no quiso, no quiere, ni querrá, pero que es lo que la humanidad quiso, quiere, y desgraciadamente, también querrá.

 Pudo conseguir el adversario la satisfacción de sus caprichos, ambiciones, y no es porque Dios se lo haya concedido, sino porque la humanidad se lo ha pedido, la humanidad así lo ha querido y así lo ha construido.

 Por supuesto que Dios no adora a satanás, los idiotas somos nosotros que lo buscamos, adoramos, elegimos, preferimos, y lo hacemos cada vez que no buscamos a Dios, que no le hacemos caso, que renegamos de Su Voluntad y nos entregamos total e incondicionalmente a hacer lo que se nos ocurre, viene en ganas, queremos, etc., sin pensar siquiera que es inspiración satánica.

 No obedeciendo a Dios, no aceptando Su Voluntad, construyendo en la arena de las vanidades, le estamos dando el gusto a satanás en nuestra vida, le cedemos el control y nos postramos ante la muerte eterna, y como todos vamos por el mismo camino de perdición, corrupción, depravación, degeneración, puede el adversario estar presente no solo en las almas, sino en el mundo extendiendo su reinado de muerte, imponiendo la muerte eterna su dominio, control, imperio.

 La verdad es que, si fuésemos tan coherentes y racionales como nos jactamos, vanagloriamos, etc., empezaríamos a buscar a Dios, incluso, con desesperación, pues nos hallamos postrados en tinieblas, estamos muertos en el espíritu, la corrupción avanza, adoramos a satanás y solo corremos al abismo eterno, y siempre, conservando y defendiendo el orgullo, de manera que somos unos idiotas por elección propia.

 Estamos muertos en el espíritu porque no amamos a Dios, tal vez fingimos hacerlo, pero la verdad es que no lo amamos, y queda demostrado en que no lo obedecemos, ni nos interesa hacerlo.

 Por mas que queramos el Bien y lo Bueno, aunque busquemos a El Que Es El Bueno, estamos muertos espiritualmente, postrados ante la muerte eterna y adorando al adversario, sirviéndolo y conformándolo, y lo que es peor, estamos orgullosos, pues creemos el engaño de que llevamos una vida feliz, que tenemos un mundo feliz, que humanamente todo lo podemos.

 Así es como estamos negando la verdad mas simple y básica, aquello que dijo El Señor, “Sin Mí, nada pueden”, y si no lo creemos, si no lo vivimos, estamos diciendo que Dios miente, tal vez no de palabra, pues somos hipócritas, pero sí de verdad, en lo que hacemos o dejamos de hacer, dado que nos desesperamos por demostrar que todo lo podemos queriendo orgullosos, ser adorados, reconocidos, felicitados, etc.

 No vemos que es así como estamos prescindiendo de Dios, renegando de Él, como construimos una imagen-mascara-apariencia que solo es un embuste y es el embauque en el que caemos víctimas de nosotros mismos, de la mentira que queremos creer por miedo mientras nos hacemos adorar, y mientras hacemos las obras del adversario y de la muerte eterna.

 Lo peor y lo mas grave es la hipocresía, pues, fingimos obrar bien, hasta ser fieles a Dios, sin embargo, nos importa nada de Él, solo y siempre estamos preocupados por nosotros, estamos abismados en nosotros y no sabemos ni queremos hacer otra cosa mas que pensar en el ‘yo’.

Capítulo V
HEREDEROS DE SANTIDAD

A) Estamos formados por tres partes o reinos: cuerpo, alma y espíritu. Los reinos correspondientes son: corporal o material, moral o intelectual, y espiritual.

1) El reino corporal o material, es el cuerpo, que esta formado por piel, músculos y huesos, donde encontramos todos los sistemas como respiratorio, sanguíneo, nervioso, etc., y donde también encontramos los cinco sentidos.

 Simbólicamente es de barro, pues es oscuro, frágil y degradable, sale de la tierra y vuelve a ésta, es terrenal, y por ello pesado, apegado a lo terreno.

2) El reino moral o intelectual, es el alma, la que es de naturaleza espiritual, por lo tanto, luminosa, sutil y ágil, pues tales son las características de los cuerpos espirituales puros. En el alma encontramos las tres potencias que son memoria, entendimiento y voluntad. Encontramos también los cinco sentidos del alma que se corresponden con los del cuerpo, pero se refieren a lo espiritual.

 ¿Dónde esta el alma?, el alma esta ligada al cuerpo al que anima, justamente es el ánima, lo que Dios inspiró al soplar sobre el cuerpo hecho de barro, o sea, el cuerpo material o terrenal.

 Dada su naturaleza espiritual, esta en, entre y sobre el cuerpo material o terreno, pues lo atraviesa, en éste se asienta y de éste se sirve.

3) El reino espiritual es el espíritu, el amor dado a Dios, y se compone de dos partes, el amor que se manifiesta recibiéndolo, y el amor que se manifiesta entregándose a Él.

 Lógicamente, es de naturaleza espiritual, y se encuentra en, entre y sobre el alma animándola, dándole vida, comunicándole vitalidad.


B) Esto es en un estado normal, ideal, así era antes del pecado original, luego de éste debemos ver que:

1) El espíritu se ha separado de Dios, desligado de Él, entonces, se ha convertido en un espíritu de rechazo, oposición, rebeldía, un espíritu que no lo acepta, y por lo tanto, no se entrega a Él tampoco.

 El espíritu ha dejado de vivir, pasó a ser un espíritu muerto y de muerte, corrupto y corruptor, pues se ha separado, desligado de Dios y ha dejado de recibir Su Espíritu-Vida, no pudiendo transmitir su Vitalidad.

 El espíritu se desploma, hunde, entierra y queda ligado al adversario, sometido a la muerte eterna, pues se ha convertido en ella.

2) El alma no puede ser animada por un espíritu muerto, entonces, comienza a padecer muerte, es consumida por ese espíritu muerto que se ha desplomado encima suyo, es contagiada de esa muerte y engendra vicios, corrupciones, abominaciones, depravaciones.

 El alma pierde vitalidad, fuerza, luz, agilidad, sutiliza, se vuelve pesada, viciosa, se contagia la muerte del espíritu.

3) El cuerpo que es habitado por un alma corrupta y en proceso de descomposición, se entrega a vicios, pues se hunde y derrumba en el mundo, deja de tender al Cielo, se contagia de muerte y empieza a morir.

 El cuerpo con un alma muerta y sin espíritu vivo, acaba reinando, imponiéndose, y se vuelve un tirano corrupto y corruptor, de manera que la persona se convierte en un demonio sobre la faz de la tierra, un ser bestial, brutal, deforme, vicioso, dominado por una naturaleza corrupta y corruptora que no es capaz de gobernarse a sí mismo mientras busca una satisfacción y consuelo que nunca va a conseguir, pues el problema real es lo que no soluciona, o sea, la falta de Dios, la que es producto de no amar a Dios, de no obedecerlo, de no recibirlo, de no aceptarlo.


C) El cuerpo es engendrado en tierra por los progenitores, el alma es creada en el Cielo por Dios, y el espíritu depende de cada uno, es el talento que se debe ganar amando a Dios, a sí y al prójimo como es debido.

1) Los progenitores engendran el cuerpo, de no haber ocurrido el pecado original, engendrarían cuerpos puros, santos, perfectos, pero, habiendo ocurrido éste, engendran con y en pecado, transmitiendo la muerte eterna, engendrándola en sus propios hijos.

 Lógicamente, no es algo voluntario, pero sí es algo inevitable, no hay almas y cuerpos puros y santos que engendren hijos puros y santos, debería ser así, como ocurrió con María Virgen, pues sus padres, los Santo Joaquín y Ana, habían sido purificados y liberados de los efectos del pecado original, entonces, pudieron engendrar a María Virgen.

2) El alma es creada por Dios en el Cielo al instante en el que en tierra es engendrado el cuerpo. Dios toma lo mejor del alma del padre y de la madre y crea el alma del hijo.

 Lógicamente, Dios Crea un alma pura, santa, perfecta, aunque, dentro de los límites de bondad, pureza, perfección, etc., que puede extraer de los progenitores, así es que los padres deben prepararse para concebir, y prepararse es amar a Dios, obedecerlo, para hallarse en estado de pureza y perfección, pues es así como comienzan a amar a sus hijos antes de concebirlos pues los hacen herederos de su santidad.

 Una vez que Dios Crea el alma, la une al cuerpo engendrado en tierra, y es ahí donde alcanza al alma la imperfección, muerte eterna, corrupción, que le contagia el cuerpo, pues éste la atrapa, sujeta y separa de Dios, la domina y somete succionándole la vida, quitándole vitalidad y no dejándola crecer como hubiese sido normal de no haber ocurrido el pecado original

3) El Espíritu surge del amor a Dios, que consiste en aceptarlo-recibirlo, y en entregarse a Él. De no haber ocurrido el pecado original, el espíritu o amor a Dios hubiese sido natural, así como el amor a los padres, al prójimo, a la patria, etc.

 El problema es que, el alma no ama, ni quiere, se dedica a dar vida al cuerpo y a subsistir mientras esta consumida por el vacío-ausencia de Dios, tendiendo a hundirse-perderse en el mundo, a consagrarse inútilmente a éste, y por éste, a la muerte eterna y al adversario mientras es carcomida por todos los vicios como por gusanos un cuerpo corrupto y en descomposición.

 Dios nos ha dado Un Salvador, y El Salvador visita a todas almas, entra en su mundo, y les ofrece la salvación, somos nosotros los que debemos elegir aceptarlo, hacer un esfuerzo por confiar en Él, por creer en Su Amor y por seguirlo, porque así es como Él nos saca de la postración, de la esclavitud, de ese sometimiento, devolviéndonos a la Vida, porque hace una comunión con El Padre donde comenzamos a recibir Su Espíritu y a adquirir Vida-Vitalidad como era antes del pecado original.

Capítulo VI
CONCLUYE SU MISIÓN EN EL MUNDO

 Si tenemos buena intención, buena voluntad y nos esforzamos como se hacía antiguamente, podemos llegar a amar a Dios, es decir, si libramos un verdadero combate espiritual.


A) Antiguamente se usaban tres armas para librar el combate espiritual: oración, ayuno y limosna, que hoy cayeron en desuso, y por ello el adversario ha conquistado el mundo.

1) Oración: No solo consiste en dirigirse a Dios, sino que esencialmente es prestarle atención, abrirse a Él, es querer, desear y predisponerse a recibirlo, escucharlo y a colaborar en Que Se Revele Su Voluntad. Es la oración el medio para entenderse con Dios, no hay vida espiritual real si no hay oración.

 La oración no es para vencer a Dios, sino para dejarse vencer por Dios. No es para imponerle a Dios que haga nuestra voluntad, sino para rendirnos, entregarnos, consagrarnos a Su Voluntad, es para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad, pues así es como Viene Su Reino a nosotros.

 Es así como Viene-Vuelve Su Reino a nosotros, porque es ahí donde nos liberamos de la rebeldía del pecado original, es donde amamos a Dios como es debido, o sea, por sobre nosotros, todo y todos. Es ahí donde morimos a nosotros mismos, renunciamos en verdad y lo seguimos, y si Dios entra, como Es la Vida, nos resucita.

 La oración es simplemente la vida, de la oración que tenemos-hacemos, depende la vida que tenemos y que tendremos. Un dato curioso, orar es gratis, y aunque en el mundo se prohíba, podemos elevar el corazón a Dios diciendo simplemente, “FIAT”, o sea, “Que Se Haga Tu Voluntad, Señor”, y así es como comenzamos a entrar en Su Reino participando de la Resurrección, ahí es donde El Señor, como Sumo Sacerdote Eterno, nos Transubstancia, transfigura y devuelve a la vida porque nos comunica su Espíritu dándonos Vida Eterna.

 En definitiva, la forma mas acabada de oración, es la adoración, aquella en la que el alma vive por y para Dios, así como en y de Él, pues Dios ha pasado a ser su Esencia, dado que el alma ha tomado El Camino de la Revelación de la Divina Voluntad.

2) Ayuno: Lo ideal es que se haga a pan y agua, y lo recomendable es que se practique como enseñó María Virgen en sus innumerables apariciones en todo el mundo al final de los tiempos, o sea, miércoles y viernes. También puede realizarse como anexo la privación de algo gustoso sensible, o la realización de un esfuerzo o sacrificio prolongado en el tiempo.

 Al ayuno corporal se debe añadir el ayuno en el reino moral o intelectual, realizando sacrificios, penitencias y renuncias en lo que sabemos que es vicioso como medio para empezar a dejar de ser esclavos y readquirir el poder, el control sobre nosotros mismos. Luego se debe pasar a renuncias, sacrificios, penitencias y esfuerzos en lo que es bueno, como medio de purificación y también de crecimiento y maduración en lo espiritual.

 Todo ayuno debe ir acompañado de oración a la que sirve, y como anexo a lo principal, adquiere sus características, de manera que no es para vencer a Dios, sino para vencerse a sí mismo, para seguir a dios, para obedecerlo para conocer y comprender Su Voluntad no oponiéndole obstáculos ni límites, o simplemente para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe cuando no se conoce o no se comprende.

 El ayuno avanzado, acabado y perfecto, es aquel en el que, involuntariamente, nos vemos privados de Dios, y es donde lo produce Él ausentándose. No es ausencia de Dios culpable, sino como penitencia, como sacrificio y/o purificación. Dios lo hace, y es por y para el Bien Verdadero del alma, para su crecimiento y evolución espiritual.

3) Limosna: No consiste solamente en dar de lo que sobra, sino de verdad y con sacrificio como lo enseñó El Señor, consiste en dar de sí.

 Es un buen comienzo practicar en este sentido las siete obras de misericordia corporal, y las siete obras de misericordia espiritual.

 Después, una vez que avanzamos en la vida espiritual, que progresamos o crecemos en el espíritu, la verdadera caridad es principal y esencialmente espiritual, aunque no excluye la de las obras de misericordia corporales y espirituales.

 La forma mas acabada y perfecta de caridad o limosna, es aquella que comienza amando verdaderamente a Dios, es donde renunciamos a la propia voluntad para recibirlo, aceptarlo y entregarnos a Su Voluntad, colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 La caridad primera es para con Dios y se hace de la manera mencionada en el párrafo anterior, cualquier cosa que hagamos sin vivir de esta manera, es hipocresía, un autoengaño del que caemos víctimas y en el que nos perdemos hablando de Dios y sobre Él todo el tiempo, pero sin amarlo en verdad.

 Amando a Dios de esta manera, logramos una acabada perfección, transitamos un camino de unión transformante primero, de unión mística después, y al final, entramos en El Reino de Dios aun hallándonos sobre la tierra, pues amamos a Dios como en El Cielo, acá en la tierra.

 Unidos a Dios de esta manera, pasamos a amarlo a lo Divino, con su Mismo Espíritu, y es así que podemos amar al prójimo a lo Divino, con El Espíritu de Dios, pues hacemos la verdadera caridad para con éste, que es dar la vida. Esto humanamente no se puede hacer, solo es fruto y efecto de la vida-Presencia de Dios en y con nosotros, y consiste en que El Señor absorbe la muerte del prójimo, rellenándonos su vacío, dándole de la vida que hay en nosotros, así es que padecemos la muerte de otros para que les llegue la vida, y es así como continuamos las obras del señor, y como Él continua y concluye o actualiza su misión en el mundo.


B) Al armamento para el combate espiritual tradicionalmente conocido debe agregársele un cuarto: La Actualización del Santo Sacrificio.

 Éste consiste en renunciar a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios. Así es como El Señor nos Guía-conduce, es ahí donde nos Enseña y Educa, donde nos forma y nos hace crecer, donde se funde con nosotros y nos devuelve a la vida porque Él mismo, Que Es La Vida, entra en nosotros.

 Así es como va formando su Presencia-Reinado en nosotros, y si Reina El Señor, Viene EL Padre y entre ambos nos dan El Espíritu Santo, de manera que arde en nosotros la Llama Ardiente de la Caridad Divina y es así como nos convertimos en un Sol de Dios, una Luz Verdadera en medio de las tinieblas reinantes.

 Considerar que, las almas que dicen y fingen amar a Dios, no realizando, no actualizando el Santo Sacrificio de la voluntad, no renunciando a si para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios, no lo están amando en verdad, siguen muertas, enterradas en tinieblas, hundidas, perdidas, ahogadas y abismadas en sí, y colaborando en que las tinieblas avancen sobre el mundo y las almas, es decir, están al servicio del adversario aun fingiendo amar a Dios, convirtiéndose en hipócritas.

Capítulo VII
CREEN Y DICEN AMAR A DIOS

 Hasta ahora, la humanidad, con esfuerzo y sacrificio, podía avanzar espiritualmente hasta una santidad o espiritualidad humana, solo y simplemente humana.

 Las almas fieles, devotas, con buena voluntad, hacían oración, ayuno y limosna, se esforzaban y sacrificaban, purgando, purificando el pecado original y sus vicios.

 Algunas personas solo avanzaban el primer nivel, es decir, realizaban una purificación el cuerpo. Otras avanzaban a un segundo nivel y purificaban también su alma. Pocas avanzaban a una purificación en el espíritu y alcanzaban cierto grado de vida mística.

 En este camino, la humanidad hacía y Dios acompañaba, aprobaba, bendecía.

 La novedad de éstos tiempos, es que El Señor abre Su Reino, comienza Su Revelación total y definitiva, es decir, da su Mismo Espíritu, disponiéndose a formar una santidad en el hombre nunca vista, pues le da a la humanidad, su misma Santidad, le dona Su Esencia-Espíritu.

 Comprender acá la importancia de realizar el Santo Sacrificio de la voluntad, de renunciar a sí mismo para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios en la propia casa-vida-corazón.

 Al entrar en El Camino de la Revelación de la Divina Voluntad, las almas avanzan a pasos agigantados en espiritualidad, pues hacen lo esencial, amar a Dios, adorarlo en espíritu y verdad, lo aman simplemente por amor, porque sí, naturalmente.

 Directamente comienzan las almas que siguen tal camino, donde las almas mas santas y esforzadas apenas llegaban. Es como comparar a moisés y a Josué, el primero llegó a las puertas de la tierra prometida, mientras que el segundo, la conquistó y entró en ella.

 Compara las dos santidades es como contemplar el pesebre en el día del nacimiento del Señor, donde podemos ver a San José a nuestra derecha, a María Virgen a la izquierda, y en medio a Jesús, El Hijo de Dios e Hijo de María Virgen. Considerar acá que no es hijo de San José, sino que éste lo adopta, pero sí es Hijo de María Virgen, ¿Dónde esta la diferencia?, en que San José es la máxima expresión de la santidad humana, de la que se construye y que Dios aprueba o bendice, mientras que María Virgen es la máxima expresión de la Santidad Que Dios Hace-Dona y que la criatura recibe-acepta.

 Notar que Jesús, Es Hijo de María, pero no de San José que lo adopta, así es que la Vida Eterna, la Bendición de Dios, su Vida-Presencia en el alma que lo sigue en El Camino de la Revelación de Su Voluntad porque ofrece y actualiza el Santo Sacrificio de la voluntad, recibe la Revelación de Dios, a su Hijo, como propio y es también como madre de la criatura, mientras que el alma que solo ama a Dios humanamente, recibe la Revelación de Dios no como propia, sino en adopción, por medio de otro.

 Seguir al Señor en El Camino de la Revelación de Su Divina Voluntad, es adquirir una segunda naturaleza, la de hijos de Dios, pues Dios Uno y Trino Vive-Reina-Triunfa, se halla Presente en nosotros.

 Solo así es como El Señor Viene-Vuelve al mundo, Triunfando, Reinando, Viviendo, cuando puede hacer Su Voluntad en nosotros, en la propia vida-casa-corazón.

 Si impedimos la Revelación de Dios, no es a Dios que matamos, somos nosotros los muertos, y encima, orgullosos que hemos perdido la oportunidad única de ser felices eternamente.

 La Vida Eterna comienza ahora si aceptamos a Dios, si lo recibimos, si colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad.

 Una vez que El Reino de Dios sea una realidad en las almas, lo será en el mundo, no antes, es imposible, y los que dicen que construyen un reino de Dios material, mienten, son falsos profetas, porque ya lo dijo El Señor, Su Reino no es de este mundo.

 A los tres reinos que componen a la persona, corporal, moral y espiritual, se añade un cuarto, El Reino de Dios en el alma o en el mundo, en las criaturas, Dios Con Nosotros, pues Él Vive y Reina en aquellos que aceptan Su Voluntad y colaboran en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Una persona que tenga buena voluntad, pero que no discierna la Divina Voluntad y que no obedezca por lo tanto al Señor, queda en un reino humano, puede alcanzar una espiritualidad humana, pero, sigue siendo muerta y no viviente, no es ciudadana del Cielo.

 Tal persona, aunque se esfuerce, no puede avanzar mucho porque tiene un espíritu muerto y de muerte, tiene orgullo y se dedica al amor propio cuidando su imagen, de manera que viene a ser como los fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., del tiempo de la primera venida del Señor.

 Tal persona, acaba incluso por perderse y por convertirse en un lobo disfrazado de cordero, debido a que, aunque diga amar a Dios, se adora a sí, y se solidariza con todo el orgullo del mundo, de manera que éste sigue creciendo, avanzando y dominando a las almas hasta consumirlas por completo.

 Si no se combate el orgullo-amor propio, toma todo, tanto en la persona individual, como en el conjunto de almas, por ello, las almas se pierden, son arrastradas y vencidas incluso teniendo buena intención, pues el orgullo, la muerte eterna, crece tanto que sepulta, tapa, atrapa, doblega a todas las almas, se vuelve irresistible y en la confusión, las almas hasta creen y dicen amar a Dios.

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